viernes, 26 de abril de 2013

Ray Allen. La definición de excelencia



 Siempre ha dominado el juego.

 Allá donde ha estado, siempre ha ese "ese" jugador. Ese tipo al que le llegaba el balón... y ya podías darte por liquidado.

 Una estética en el tiro perfecta. Un comportamiento ejemplar. Un look pulcro y elegante que escondía y esconde a un jugador, simplemente, letal.

 Tras una docena de temporadas repartidas entre Milwaukee y Seattle, al fin llegaba a un equipo donde podía convertirse en lo que hoy ya es: una leyenda. Llegaba a Boston, para jugar con los Celtics, junto a otra grandísima estrella y ya, seguro, leyenda, Kevin Garnett, y en 2008 consiguió aquello que merecía y que ansiaba desde hace años: el anillo de campeón NBA.

 Ahora, en los actuales campeones de la NBA, Miami Heat, busca quizás, a sus 37 años, ese retiro dorado tan soñado... y merecido.

 Hablamos de Ray Allen, escolta de Miami Heat.


 Pasemos a hablar de este genio y francotirador letal, nacido en California:

 Walter Ray Allen nació un 20 de Julio de 1975, en Merced, California.

 Hijo de Walter y Flora Allen, el pequeño Ray nació en la base militar de Castle Air Force Base, como el 3º de los 5 hijos que la pareja tendría.

 Por aquel entonces, Walter, padre de Ray, trabajaba como soldador en la base. Flora, su madre, era natural de Arkansas, donde se había pasado toda su vida recogiendo algodón, por lo que... moverse cada tres años, de base en base "era una aventura increíble para ella", como el propio Ray relataba.

 Ray, de pequeño, siempre fue el niño "con la sonrisa en la cara eterna", como Flora, su madre, decía. "Ignoraba la vida que llevábamos", decía Flora. "Muchas veces, Walt y yo discutíamos, acerca de movernos ó no, y él venía y nos preguntaba que sucedía. Walt y yo le cogíamos de la mano y le decíamos que todo iba bien, y sonreíamos. A él, eso le bastaba para irse de nuevo, sonriendo":


 Pero a Walter, padre de Ray, le salió un trabajo nuevo. Se movía, desde Castle Air Force Base, en California, a Bentwaters Air Force Base, nada más y nada menos que... en Inglaterra!. Por supuesto, Flora, con sus hijos, le siguieron.

 Allí, la familia Allen vivió en Saxmundum, una colonia norteamericana a 20 kilómetros de la base, y ahí... fue donde Ray se inició en los deportes.

 Ray no era, por supuesto, más alto ó más fuerte que los otros chicos, pero su disciplina, con apenas 10 años, y su ética de trabajo... ya impresionaban.

 Comenzó jugando allí al football, con el resto de chicos de la base, y siendo, como decimos, inferior en el apartado físico, no tardó en ser la referencia de los jóvenes de aquella comunidad. "Siempre fue un líder", decía su madre. "Tiene dos hermanos mayores y dos menores, y siempre le han seguido. Impresiona ver como un niño da consejos a sus hermanos mayores, y éstos le persiguen como locos para que les ayude. Ray era distinto".

 Pero el primer contacto de joven Ray con un balón de baloncesto no se produjo, sorprendentemente, hasta los 10 años.

 En la base militar de Edwards Air Force Base, en California (donde la familia Allen acababa de moverse), fue donde Ray se inició con el baloncesto, jugando sólo en una canasta situada justo detrás de unas oficinas. Su padre, Walter, llegó a decir que "los oficiales estaban todo el día quejándose porque Ray se pasaba horas y horas tirando sólo el balón a aquella canasta. Una vez me dijeron que se pasó, literalmente, 7 horas, tirando aquel balón. Ahí me di cuenta, de verdad, de lo persistente que mí hijo podía llegar a ser".


 Tras, meses más tarde entrar en el equipo de baloncesto infantil de la base, Ray contaba a ESPN lo que Flora, su madre, le dijo tras su primer partido con los chicos: "Ray, tienes un talento especial para esto. Por favor, no lo desaproveches. Hazlo lo mejor que puedas. En lo que hagas, lo que sea, sé el mejor. Pero has de saber algo. Has de entrenar la cabeza tanto ó más que los músculos. Tú cabeza te dirá donde tus músculos han de estar a cada instante, hijo". "Aquello se me quedó grabado a fuego para siempre", comentaba Allen años más tarde.

 Por aquel entonces, dos cosas eran comunes en Ray: verle con un libro, sentado en el suelo, bajo una canasta, y verle con un balón de baloncesto. Hablamos de un niño de... apenas 11 años!.

 Pero Ray y su talento... no podían JAMÁS pasar desapercibidos. Un hombre llamado Phil Pleasant, quién llevaba jóvenes valores futuros del baloncesto por todo el sur de California, vio a Allen... y se quedó, literalmente, enamorado de él: "No podía creerme lo de aquel chico", llegó a comentar Phil. "Le veías jugar y te quedabas atontado. Su juego era de fantasía, pero increíblemente disciplinado y ordenado para un chico de su edad. Y luego le escuchabas hablar... y parecía que hablabas con un adulto". Ray era especial, sin duda.

 El trabajo de Phil, además de recoger futuros talentos, era además separar a los niños de los problemas con drogas, delincuencia, faltas a clase... pero en Ray no vio nada de aquello. Ray era un chico extremadamente disciplinado, serio y elegante, con ya apenas 12 años, por lo que Phil, incluso, llegó a utilizarle como líder de "su" equipo, para ayudar a otros chicos de su edad. Repetimos: tenía, apenas, 12 años!.

 Y llegados a este punto... Ray ya estaba, con 15 años, preparado, y de sobra, para competir con niños... y adultos.

 Un día, su padre le cogió y se lo llevó al gimnasio de la base militar (por aquel entonces estaban en Shaw Air Force Base, al sur de California), para jugar con otros chicos y con sus padres.

 El resultado?. Brutal.


 El partido, a nivel individual, no fue, sorprendentemente bueno para Ray. Un chico, Jason, tuvo que defenderle todo el partido, y siendo 3 años mayor que él y siendo unos 10 cm. mayor, despedazó al pequeño Ray, deportivamente hablando.

 Pero lo peor no fue eso. Lo peor fue lo que tuvo que escuchar después!.

 Para muchos, aquel partido fue una mera diversión, nada más allá de lo amistoso, pero para Ray fue algo más. Tuvo que escuchar como Walter, su padre, le dijo al padre de Jason: "Tú hijo es mayor, más fuerte y más alto. Es normal que haya podido con el pequeño". Aquello, a Ray, le comió por dentro. Tiró el balón de una patada todo lo lejos que pudo, y juró no volver a jugar al baloncesto con nadie "hasta no ser el mejor en todo". "Me prometí aquello", dijo Ray. "Sé que mí padre no lo dijo con ninguna mala intención, pero ya sabes, era joven y estúpido. Me prometí que nadie más utilizaría la excusa del físico, y que el que me ganase, sería porque realmente era mejor que yo. Así de fácil. Así de sencillo".

 Cuando cumplió los 16 años, Ray ingresó en Hillcrest High School, al sur de California, donde, jugando para el entrenador James Smith, promedió 19 puntos por partido: "Ha sido lo mejor, lo más exquisito que mis ojos han visto jamás", dijo Smith. "Aquel chico era un delicia para la vista. Teníamos que haber cobrado entradas por verle jugar. Ahora todos viviríamos en Hawaii", comentaba a modo de broma.

 Para el 11º grado (último año), Ray se convirtió ya no en una estrella en el instituto, sino en toda California. Eran muchos los que querían verle jugar.


 Elegante, disciplinado, buen estudiante, religioso, educado... Ray era un chico de instituto con mentalidad de profesional.

 Pero en 1993 las cosas comenzaron a complicarse (y mucho) para Ray. Nos suena la pelicula He Got Game, dirigida por el excepcional Spike Lee, y en la que el propio Ray actúa como Jesus Suttlesworth, junto con Denzel Washington?. Bien, pues aquí va la versión original.


 En 1993, la novia de toda la vida de Ray, Rosalind Ramsey, le dijo a Ray... que estaba embarazada. Ray tenía tan sólo 18 años, y el pánico hizo mella en él.

 Ray nunca tuvo pensado, la verdad, ir a la universidad. Era disciplinado, vale, pero... todo el mundo le decía que era el nuevo Jordan?. Cómo no iba a creérselo?.

 Con esto, y en pro de poder sacar adelante a su futuro hijo y a la madre de su hijo, tuvo que tomar decisiones difíciles:


 La primera?. Ir a la universidad. Iba a tener un hijo, así que las tonterías se acababan. Ray tenía que crecer aún más rápido.

 Y aquí el primer bache: sus padres no tenían dinero.

 Así que, como siempre, Ray se sacó un as de la manga. Consiguió un beca deportiva. Pero sabía que, a mejor jugador, mejor beca, por lo que las noches sólo, en la cancha de baloncesto al lado de su bloque de edificios, comenzaron a hacerse continuas, e incluso llegó a admitir haber tirado más de 2.000 tiros en una sola noche.


 Y aquel verano, al fin, él y Rosalind tenían a su pequeña: nacía la pequeña Tierra, hija de ambos.

 Y con la niña, Ray se volvió loco.

 Hablamos de un chico que aún no había entrado en la universidad, por lo que, a efectos biológicos, aún era un adolescente, pero a efectos de la vida... Ray ya era un adulto.

 En Indianápolis, aquel verano previo a ingresar en la universidad, se organizó un campeonato de promesas, y por supuesto, Ray tenía... pase VIP.

 La semana aquella fue realmente productiva para Ray, ya que todos los entrenadores universitarios del país se enamoraron de aquel chico: elegancia, tiro, pase, disciplina, carácter... era una bomba!. Pero su problema: tenía una niña.

 Y llegó la gran oportunidad de Ray.

 Como no, un genio, llamado Rick Pitino (actual entrenador de Louisville, campeones NCAA), por aquel entonces entrenaba a University of Kentucky.

 Tras varios workouts, Pitino estaba a punto de salirse con la suya, llevándose a Ray... hasta que apareció un tal Howie Dickenman.

 El señor Dickenman era asistente de Jim Calhoun en UConn (University of Connecticut), y ambos trabajaron muy duro para dar una buena impresión.

 Finalmente, y tras entrevistas personales con Ray, lo consiguieron, y Ray declinaba Kentucky, comprometiéndose con los Huskies de UConn:


 Con todo esto, Ray llegaba al campues de UConn en el final de verano de 1994.

 Llegaba a un equipo que venía de hacer una temporada... algo desastrosa.

 Allí se encontró, nada más llegar, con la estrella del equipo, el conocido por todos Donyell Marshall, quién era el mejor jugador de toda la Big East. Junto a él, estaba el base Doron Scheffer. Ray no se sintió intimidado, pero... se preguntó, teniendo dos estrellas definidas, para qué demonios le habían traído allí!.
 Tras una buena campaña, los Huskies fueron primeros en la Big East, pero... caían a las primeras de cambio en la NCAA Tournament.


 Tras aquella temporada de debut, las puertas se abrían para Ray. La estrella del equipo, Donyell Marshall, decidía, poco después de caer eliminados, presentarse al Draft de la NBA, por lo que aquello abría las puertas del estrellato para Allen.

 Callhoun rápidamente puso a jugar a Ray de alero, con Scheffer canalizando el juego de los Huskies, y aquello dio un gran resultado.

 La muñeca de Ray era increíble, y los jugadores que le defendían, pese a ser más altos que él, tenían muchos problemas para cortar su juego:


 De nuevo, los Huskies volvían a ser campeones de la Big East... como de nuevo, volvían a caer eliminados en la primera Ronda de la NCAA Tournament. Esta vez, ante Villanova.

 Con su 2ª campaña universitaria terminada, Ray sabía que la NBA le llamaría.

 Aún así, jugaría un año más para UConn (estaría desde 1993 hasta 1996), y ya se afianzaría en el puesto de escolta. Su tiro, su precisión, su rapidez y su buen bote eran un desperdicio, como él mismo reconoció, jugando contra tipos más altos y fuertes, por lo que quería darle aún otra dimensión más a su juego.

 Unos tales Michael Finley y Jerry Stackhouse (nos suenan?. A qué si), parecían, claramente, las primeras rondas para aquel año, el año en el que Ray se presentaría al Draft, pero él no quería ni oír hablar de ellos: "llegué a odiarlos", decía Allen. "No les conocía de nada y ya les odiaba. Todas las mañanas, todos los días, partido tras partido, siempre me preguntaban lo mismo: crees que son mejores que tú?. Aquello ya me molestaba de verdad. Sentía que no había nadie mejor que yo".

 Ya en el 3º año, y con los Huskies y Villanova disputándose la supremacía de la Big East, Ray era, sin duda, el mejor jugador de toda la conferencia. Junto con otro ilustre, un tal Tim Duncan, en la denominada ACC, era considerado el jugador más inteligente de toda la universidad:


 Pero la pesadilla de Allen tenía nombre propio: Allen Iverson. Para febrero de su último año universitario, Huskies y Hoyas de Georgetown), se enfrentaron. Ray perdió la batalla, la guerra... y a todos sus soldados.

 Un excelso Iverson se comió a los Huskies, y su relación con el entrenador, Jim Calhoun, se deterioró.

 Tras la temporada... llegaba la NBA.

 Ray Allen estaba nervioso. Le dijo a su madre, Flora, que siempre se había creído el mejor, pero que aquella noche... el escenario metía miedo: "La verdad es que aquello era nuevo para mí", decía Ray. "Había muchas caras que me sonaban, que conocía, y todos se veían más cómodos que yo".

 Ray esperaba, como él mismo reconoció, ser una 6ª elección.

 En la 1ª elección, Allen Iverson, de Georgetown, era escogido por Philadelphia 76ers. Entraba dentro de lo normal:


 En la 2ª, Marcus Camby, de Massachusetts, hacía las maletas rumbo a Toronto Raptors. En la 3ª, Shareef Abdul- Rahim era escogido por Vancouver Grizzlies (hoy Memphis Grizzlies). 

 Ray esperaba ansioso la 6ª plaza. Esa plaza pertenecía a, paradójicamente, Boston Celtics, donde jugaría años después, pero... todo giró. 

 Minnesota Timberwolves y Milwaukee Bucks tenían la 4ª y 5ª plaza del Draft, e hicieron un intercambio: Minnesota se hacía con los servicios de Stephon Marbury, y Ray Allen acababa en Milwaukee Bucks, en la 1ª RONDA, EN LA 5ª ELECCIÓN GLOBAL:


 Ray, desde el primer segundo que supo que jugaría para los Bucks, supo que ese sería un buen sitio para él. Los Bucks tenían, por aquel entonces, dos grandísimos aleros, Glenn, Big Dog Robinson y Vin Baker, además de todo un veterano como Sherman Douglas

 Vin Baker, en un inusual gesto de amistad, le dio a Allen las llaves de su piso, dejándole vivir con él, hasta que se instalase en Milwaukee: "Me dijo que me ayudaría, pero que la ayuda sería fuera de la cancha", comentaba Allen. "Dentro de la cancha era un rookie, y así sería todo el año. Fuera, lo que fuese, pero dentro... tocaba sufrir. Al menos, un año", reía Allen. En la foto inferior, en gran Vin Baker:


 Ray estuvo 7 años en Milwaukee, jugando para los Bucks, y ya en su primer año, el entrenador, Chris Ford, le dio el puesto de titular. Era la temporada 1996/ 1997.

 En su primer duelo en la NBA ante su acérrimo enemigo, Allen Iverson, Ray anotó 13 puntos, en la victoria de su equipo por 113- 103. "Quién ríe ahora, amigo?", le dijo Ray a Iverson tras el choque:


 Y en Marzo, durante la gira de su equipo por NY... surgió la magia.

 Todos conocemos, como antes hemos mencionado, la famosa película He Got Game, dirigida por Spike Lee, y protagonizada por Ray Allen y Denzel Washington.


 Spike Lee era un enamorado del juego de Ray, y habló con él para preguntarle si podría hacer una película con su vida, pero, respetándole, sin pronunciar ni su nombre ni el de ninguno de su familia. Ray aceptó, y en aquella película, Denzel Washington ganó un Oscar. Otros nombres que se barajaron para el papel de Jesus Shuttlesworth (papel de Ray en la película), fueron Allen Iverson, Stephon Marbury y Kevin Garnett.


 La segunda campaña de Ray en Milwaukee, y en la NBA, daba comienzo. Temporada 1997/ 1998.

 Jugadores de la talla de Vin Baker se iban, y jugadores como el All- Star Terrell Brandon y Ervin Johnson, junto con Tyrone Hill eran las caras nuevas del equipo.

 Con Glenn Robinson y Ray Allen ya en el equipo, además de estas tres adquisiciones, Milwaukee conseguía un equipo titular... muy peligroso:


 El equipo de Chris Ford se convirtió en un equipo realmente peligroso, con un Big Three propio, como lo eran Allen, Robinson y Brandon, que en estático... simplemente te mataba.

 Pero no todo salió como se esperaba, y con 36 victorias y 46 derrotas, los Bucks, en el 2º año de Ray, se perdían los Playoffs.

 Tras la campaña, la película He Got Game vio la luz, y las críticas fueron realmente buenas para Ray. Un chico educado, reservado, y con buenos conceptos, nunca había hablado demasiado de su vida, por lo que cuando la gente se enteró de algunos aspectos que sí que tenían que ver con él, la popularidad de  Jesus Shuttlesworth creció como la espuma.

 En la 3ª campaña de Ray con los Bucks, Ford abandonaba el equipo, y en su lugar lugar llegaba George Karl:


 Con el lockout de 1999, los Bucks de Karl consiguieron un récord de 28 victorias y 22 derrotas. Terrell Brandon se había ido, y en su lugar había llegado Sam Cassell, ojo derecho de Karl, y el equipo mejoró. Glenn Robinson se convirtió en un all around player letal, y Sam Cassell dirigió el equipo a las mil maravillas, con la amenaza de Ray Allen continua desde el perímetro, y los Bucks llegaban, al fin, a la post temporada.

 Pero el rival no daría demasiada tregua. Indiana Pacers, en 1ª Ronda, sería la encargada de echar de Playoffs a los Bucks de Allen, con el gran Larry Bird como entrenador de Pacers.

 Para la temporada 1999/ 2000, Ray se convirtió en la maza de los Bucks. Promediando 22 puntos por noche, consiguió la barbaridad de 172 triples en toda la regular season, siendo segundo, tras Gary Payton, que consiguió, por aquel entonces, 177:


 Ray fue por primera vez en su carrera All- Star, y anotó 14 puntos en 17 minutos:

 Tras un récord de 42 victorias y 40 derrotas, y con un grandísimo Ray Allen y Glenn Robinson, los Bucks volvían de nuevo a Playoffs... y de nuevo contra Indiana Pacers.

 Los Bucks pusieron esta vez contra las cuerdas a Pacers, pero en el quinto y definitivo partido, Buck caía, en la última posesión, por 96- 95.

 Ese mismo verano, Ray Allen acudió, con los EEUU, a los JJOO de Sidney 2000, donde se hicieron, pese a cierta incertidumbre, con el oro. Ray promedió casi 10 puntos por partido, con un 50% en triples:












 Cuando dio comienzo la siguiente campaña, Bucks asustaba: con Cassell- Allen- Robinson- Thomas- Johnson en el quinteto titular, junto con jugadores como Jason Caffey, Scott Williams y Lindsay Hunter saliendo desde el banquillo, Bucks se presentaba, cuanto menos, como un equipo temible.

 Pese a un comienzo algo espeso, los Bucks se hicieron con 49 victorias, para superar el récord de la franquicia de 1986.

 Otros 22 puntos por partido para Ray le convirtieron en uno de los mejores jugadores de toda la NBA.

 Pero llegando a Playoffs, los Bucks se medían a Charlotte Hornets... y a un tal Baron Davis. Los Hornets habían despedazado a los Magic de T- Mac, y ahora los Bucks apuntaban a siguiente víctima:


 Y el milagro obró. Los Bucks perdían en las series 3- 0, pero... surgió la figura de Glenn, Big Dog Robinson. Robinson realizó un 4º y 5º partido para la historia, y llevó a los Bucks al 7º y definitivo partido... donde se deshicieron de los Hornets:

 A un paso de las Finales de la NBA, Ray volvía a vérselas con su acérrimo enemigo: Allen Iverson, como director de Philadelphia 76ers:


 Todo parecía, a priori, fácil para Sixers, pero Bucks les llevó a un séptimo partido que sí pudieron ganar, por 108- 91. Milwaukee se quedaba a un paso de las Finales de la NBA.

 En aquellos Playoffs, Ray estuvo inmenso, con 25 puntos y 6 asistencias por partido, pero el sueño no pudo ser, y Ray, y más perdiendo ante Iverson, se sentía muy impotente.

 En la temporada 2001/ 2002 con los Bucks (penúltima con Bucks), Ray estuvo en sus ya típicos 22 puntos por noche.

 Pero Ray se enfrentaba a uno de sus mayores miedos: las lesiones.

 Las lesiones de Ray Allen, Thomas y Michael Redd en el tobillo destrozaron al equipo, y para colmo de males... Sam Cassell se lesionaba en un pie y Glenn Robinson comenzaba su guerra particular con las lesiones. Aquellos Bucks competían por tener la enfermería más repleta de toda la NBA.

 El 20 de Febrero 2003, Milwaukee Bucks pegaba un campanazo a la Gran Liga: Ray Allen, junto con Kevin Ollie, eran traspasados a Seattle Supersonics, a cambio de Gary Payton y Desmond Mason:


 La presencia de Ray Allen en Seattle, les abrió, ya a su llegada, todo un abanico de opciones en ataque, con una presencia mucho mayor que la que había tenido en Milwaukee.

 Tras una primera campaña algo loca, Seattle utilizó, en verano, sus dos rondas del Draft para hacerse con los servicios de Nick Collison y Luke Ridnour, lo que hizo que, sobre todo con Ridnour, Ray pudiese tener, aún, una importancia mayor, ya que la llegada de un base puro la quitaba mucha presión:


 Pero en la campaña 2003/ 2004 todo tardó en poder compenetrarse. 

 La lesión en la rodilla de Ray le hizo perderse 25 partidos, pero a su vuelta, se mostró más letal que nunca. Sus números?. En triples, un 44%. En tiros de campo, un 40%. Y en tiros libres, un 90%, siendo éste el segundo mejor % en la historia del equipo, tras el de Ricky Pierce. Al final, Ray terminó con 23 puntos de promedio por noche.

 Pero la mala suerte, a nivel de equipo, se cebaba con los Sonics, y por 7º año consecutivo... se quedaban fuera de Playoffs.


 Pero el juego de Ray había mejorado. En Milwaukee, años atrás, el juego de Allen se había basado en el perímetro. En Seattle, sin embargo, su juego evolucionó, y se le vio como un jugador que incluso podía subir el balón. Esto ayudó a estrellas incipientes, como Rashard Lewis (hoy también en Miami Heat), a mejorar su juego, haciendo de los 20 puntos una cultura:


 La campaña 2004/ 2005 resultó ser, simplemente, genial, tanto para Ray Allen como para "sus" Seattle Supersonics.

 El entrenador, Nate McMillan, llevó al equipo a las 52 victorias. Ray promedió 24 puntos por partido (10º en la NBA), y su % en tiros libres fue el mejor de toda la NBA.

 Esto le valió a Ray Allen para renovar su contrato con Seattle, a razón de 80 millones de dólares, a cambio de 5 años:


 Los Sonics, en Playoffs, se merendaron a los Kings en 1ª Ronda, pero en 2ª Ronda... esperaba una bestia: San Antonio Spurs.

 Los Spurs de Gregg  Popovich se deshicieron de los Sonics en 6 partidos, y aunque Ray se crecía, una vez más, en Playoffs (26 puntos por choque), aquello no fue suficiente para deshacerse de los tejanos.

 Tras aquella temporada, el sueño se desvaneció.

 Nate McMillan abandonaba Seattle, con destino Portland, por una cuestión, dicen, puramente económica, y en su lugar llegaba Bob Weiss:

 Tras media temporada (catastrófica), en el equipo, éste le dejó su lugar a Bob Hill:


 Pero en el verano todo se desmadró. Los Sonics fueron adquiridos por Clay Bennett, y éste tenía, más ó menos claro, que el futuro del equipo estaba en Oklahoma City: "Aquello no nos dejaba dormir", decía Ray: "Puede que a los más jóvenes les hiciese ilusión, pero... y los que teníamos una familia?. Y los que teníamos la ilusión de hacer grande, de poner en el mapa, a Seattle?. Aquello nos quitaba el sueño y el apetito", decía Allen en una entrevista, tras su fichaje por Boston.

 En la temporada 2006/ 2007 (última de Ray con los Sonics), Ray tuvo la mejor campaña de su carrera, con 26'4 puntos por partido en la temporada, pero, tras 55 partidos, se perdió lo que restaba de campaña, para operarse de la rodilla, tras un partido ante Utah Jazz:


 Su mejor campaña... y parecía que su tiempo en Seattle se había terminado.

 Ray volvió para Mayo, cuando los Sonics ya tenían atada a la 2ª elección para el Draft de Junio (sería, recordemos, el genial Kevin Durant, elegido por detrás de Greg Oden):

 Ese verano, Ray Allen era traspasado a Boston Celtics (el equipo que él había deseado que le escogiese en el Draft), a cambio de Wally Szczerbiak, Jeff Green y Delonte West. Además, Rashard Lewis fue incluido en el traspaso, aunque acabando en Orlando Magic:


 De un plumazo... Seattle deshacía su equipo, con miras puestas ya en Oklahoma.

 El fichaje por Celtics fue un sueño para Ray. 

 Aunque es cierto que había jugado en equipos campeones, Ray siempre había pensado qué se sentiría jugando para un equipo grande. Y Celtics lo era.

 Llegó a Boston de la mano con otra leyenda, Kevin Garnett, desde Minnesota Timberwolves, y los Celtics, ya con el trío Paul Pierce- Ray Allen- Kevin Garnett, formaban su Big Three que tanto temían el resto de los 29 equipos de la Gran Liga:


 A cargo de Glen, Doc Rivers, Ray hizo lo que se esperaba de él: el perímetro era su hábitat, y la temporada 2007/ 2008 no pudo acabar de mejor manera.

 Tras perderse algunos partidos entre Enero y Febrero, Ray volvía a la alineación, y Boston llegaba a Playoffs, tras años pasándolo... mal.

 En la foto inferior, junto con Denzel Washington, y ya en Boston. El actor siempre ha sido un gran seguidor de Allen, además de un gran amigo personal:


 En la post temporada, Boston se deshizo con facilidad de todo aquel que osó ponerse en su camino. Tal fue la superioridad de Boston que, tras deshacerse en Finales de Conferencia de Detroit Pistons, fue en las Finales de la NBA donde, ante L. A. Lakers, su enemigo de siempre, y en 6 partidos, donde Boston Celtics conseguiría su 17º campeonato NBA:


 Tras 13 años en la NBA, Ray Allen era campeón de la NBA. Se lo merecía, y era, a sus 33 años, el momento de saborearlo:


 Tras un año de debut impresionante, en el que Ray, al fin, conseguía su anillo de campeón, la temporada 20087 2009 se antojaba cuanto menos como difícil.

 Los Celtics, y en particular su Big Three ya eran, obviamente, un año más viejos, y sus rivales comenzaban a coger confianza en destrozar a los abuelos de la Liga.

 Rajon Rondo, el 4º mosquetero, se unió al grupo, y se erigió como el grandísimo base que es, mientras que Ray hizo su mejor % en tiros libres en toda su carrera hasta el momento: un casi infalible 95.2%. "El secreto está en entrenar", decía Allen. "Yo, personalmente, no comprendo como un profesional no tira bien los tiros libres. Vale que un tiro de campo pueda entrar ó salir, pero en un tiro libre estás sólo. Por mucho que te digan que los aficionados rivales te molestan, estas tú y el balón. Es mí obligación hacerlo bien. Pienso en todo aquello que mí madre me dijo cuando era un niño". Su madre es un fiel seguidora de Ray, y sus camisetas, con el número de su hijo, empapadas en brillantes, han sido una constante, ya desde su llegada a Massachusetts:


 En Playoffs, los Celtics se deshicieron de los Hawks en la 1ª Ronda, pero los Magic, ya en la 2ª, fueron demasiado, y los viejos C's caerían eliminados. Posteriormente, Orlando llegaría a las Finales de la NBA, cayendo ante L. A. Lakers.

 Para la temporada 2009/ 2010, Kevin Garnett, apartado gran parte de la campaña anterior, por sus lesiones, volvía a las pistas.

 Los Celtics volvían a ser un año más viejos (aún), pero eso, de la mano de Rivers, y capitaneados por Pierce, no les impidió hacerse con 50 victorias, para llegar de nuevo a Playoffs:


 En la post temporada, y con un gran Rasheed Wallace, los Celtics abrían el telón contra Miami Heat. Los de Miami estuvieron bien, con un Wade heroico, pero Celtics dio la talla, y en 5 partidos, se deshizo de los de Florida.

 Pero en la siguiente Ronda... les esperaba Cleveland Cavaliers. Más concretamente, LeBron James. Los Cavs' de LeBron eran un gran equipo, pero Celtics, de nuevo, y con todo el mundo hablando de su edad... se comieron a LeBron y sus Cavs'.

 Llegaban así a Finales de Conferencia, donde, de nuevo, viajaban a Florida, para enfrentarse a Orlando Magic (de nuevo). Un gran Ray Allen, letal desde el perímetro, no permitió que los suyos pasasen ni el más mínimo de los apuros, mandando a "sus" viejos Celtics, de nuevo, a donde debían estar: Las Finales de la NBA.

 En las Finales?. Un viejo enemigo: L. A. Lakers.

 Todo pudo ser, con un gran Ray Allen midiéndose de tú a tú con nada más y nada menos que Kobe Bryant, pero en 7 partidos, L. A. Lakers se proclamaba campeón de la NBA, tomándose la revancha ante ellos de 2008:


 Tras dos temporadas más en Boston, Ray se enfrentaba, en el verano de 2012, a una difícil situación: agente libre... a los 36 años!.

 Es cierto que el rendimiento de Ray, pese a su edad, jamás a estado sometido a debate, pero la realidad es que Boston, y más concretamente Danny Ainge, su General Manager, jamás le prestaron a Ray Allen la atención que éste merecía:


 Ray, su mujer, Shannon Williams, y sus 5 hijos (Tierra Allen, Wynstan Ryan Allen, Walter Ray Allen III, Walker Allen y Wynn Allen), se fueron de vacaciones a California, lugar de nacimiento de Ray, donde éste esperaba noticias: "La verdad, y para ser honesto, siempre pensé en quedarme en Boston", decía. "La ciudad me encantaba, los compañeros eran geniales, el público era genial, y la franquicia es la mejor, pero... nadie se interesó por mí. He estado pegado al teléfono un mes, casi, y nadie me ha llamado para decirme: Ey, Ray, tenemos algo para ti, así que tras hablar con mí esposa, decidí abrir horizontes".

 Y esos horizontes tenían un límite: la calurosa, soleada y ya famosa Miami. Destino?. Miami Heat:














 Los actuales campeones de la NBA, Miami Heat, con LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh a la cabeza, buscaban, sin írseles el talón de las manos con los salarios, refuerzos en el perímetro. Mario Chalmers, Norris Cole, Mike Miller y Shane Battier son jugadores de garantías (unos más y otros menos), pero... qué demonios!. Campeones de la NBA, con tirón mediático... todo el mundo quiere jugar con los Beach Boys, y Ray Allen, desde luego, no iba a ser una excepción.

 El 6 de Julio de 2012, tanto él como LeBron confirmaron el fichaje de Ray por Miami, y el 11 de Julio (5 días más tarde), Ray Allen firmaba un contrato de 3 temporadas con Miami Heat, con su "mítico" 34 a la espalda, que años llevó en Milwaukee y Seattle, previo a lucir el 20 en Boston:


 En su primera campaña en el sur de Florida... lo esperado por Allen.

 Un jugador veterano e inteligente, de casi 38 años, como él, no está cometiendo exceso alguno, sabedor de que esta será, sin duda, su último tren para conseguir su segundo anillo de campeón de la NBA.

 En unos promedios, durante temporada regular, de casi 26 minutos, Ray ha promediado 11 puntos, junto con casi 2 triples:


 Miami Heat, campeón de la temporada regular de forma aplastante esta campaña, comenzará su asalto a los Playoffs. Ray es sabedor de que aunque su tobillo (lacrado por las lesiones), ya no es el que era, al igual que su cuerpo en general, su muñeca sigue intacta, e intentará lo posible y más por hacer que Miami no pase el más mínimo apuro:

 Como Spike Lee tituló... He Got Game.

 Por qué?. Qué os parece un tipo que está a punto de cumplir 40 años, que sigue jugando al más alto nivel, y del que no te das cuenta hasta que no miras el Game Log del partido?. Es más que increíble, verdad?.

 El fichaje de Ray por Boston le dio una nueva dimensión a su juego. Aún mayor que la dimensión que su juego alcanzó cuando fichó desde Milwaukee a Seattle.

 En Boston, Allen tuvo que adquirir nuevas responsabilidades, propias de jugar en un equipo campeón, y todas ellas las aceptó a la perfección. Jamás vaciló lo más mínimo, y su liderato, entrega y calidad jamás estuvieron en duda.

 Actualmente, y con casi 38 años, como decimos, Ray Allen es de los últimos de una estirpe que puede que todos tardemos mucho en volver a ver. La estirpe de los gladiadores extremos.

 En la despedida, os dejo con un vídeo con algunas de sus mejores jugadas a lo largo de su carrera, acompañadas de la banda sonora (junto con algunas imágenes), de su película. Son, simplemente, brutales.

 Seguro que muchos de nosotros hemos visto muchas de ellas, pero verlas todas... es un regalo para las vista. Espero lo disfrutéis.

 Ray Allen. He Got Game:





  

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