viernes, 10 de mayo de 2013

LaMarcus Aldridge. Hora de dar un paso al frente, soldado



 Esa extraña combinación de fuerza y talento. Así podríamos, perfectamente, comenzar a hablar de él.

 Estamos hablando de una combinación interesante entre talento, fuerza y rapidez, en un inusual cuerpo de 2'11 metros y 110 kilos, pero al que siempre se le ha acusado de "frágil" ó "delicado".

 La llegada al equipo, este año, del sensacional Rookie of the Year, Damian Lillard, parece haber sido la tecla necesaria a tocar para que los aficionados de Rip City vean en él, ya, a su nuevo líder. Estamos hablando de LaMarcus Aldridge, ala- pívot de Portland Trail Blazers.

 Pasemos a hablar de este genial "4", que, recordemos, fue "desechado" por Chicago Bulls, para adquirir a Tyrus Thomas.

 LaMarcus Nurae Aldridge nació un 19 de Julio de 1985, en Dallas, Texas.

 Todos se sorprendieron con un LaMarcus ya grande en todos los aspectos. Cuando nació, pesaba ya 5 kilos y medía, casi... 56 centímetros!. No en vano, su madre, Georgia, mide 1'88 metros, y su padre, Marvin, mide 2'00 metros. Familia... de altura:


 Pero LaMarcus, desde pequeño, tenía una pasión: el football.

 Natural de Dallas, era, por supuesto, fan incondicional de Dallas Cowboys, y él y su padre, Marvin, eran felices yendo a ver jugar a los tejanos. Michael Irvin, Emmit Smith y Troy Aikman eran, por aquel entonces, las estrellas de aquel equipo, y eran los que hacían de los Cowboys, en su prime time, ese "equipo a batir".


 Pero de repente, el baloncesto se interpuso en la vida de LaMarcus.

 Su padre, Marvin, había sido una estrella del baloncesto en el high school, y el hermano mayor de LaMarcus, LaVontae (6 años mayor que él), era un gran jugador.

 Pero LaMarcus... lo tenía todo, y le faltaba, a la vez, todo.

 Tenía el tamaño para jugar. De pequeño, era grande y fuerte, y asustaba, pese a su tranquilo e imperturbable carácter, a todos los niños del colegio, pero moviéndose... era, simplemente, desastroso: "Recuerdo que era como un pato", decía LaMarcus. "Me decían que me moviese para la derecha y yo lo hacía para la izquierda; me decían que corriese y tardaba en llegar a los sitios media hora. Era siempre el último. Lo mío, definitivamente, no era el deporte, ó al menos, practicarlo".

 De hecho, no fue hasta el 4º curso cuando LaMarcus comenzó a jugar en el equipo de baloncesto de su colegio. "Recuerdo que Vonti (su hermano), me llevaba a jugar con los chicos. Yo era grande, pero siempre era el último en ser escogido. Nadie me quería en el equipo. A mí no me dolía. Sabía que estaba allí por él, así que simplemente, no quería dejarle mal. Eso sí, me humillaban en cada jugada. Me daban con el balón en la espalda, me empujaban... Pero mí carácter nunca me permitía enfrentarme a ellos". En la foto inferior, con su hermano:


 Y en el apartado personal... el risueño Aldridge tenía problemas.

 Un chico tranquilo e introvertido como él tuvo que aguantar, ya desde pequeño, los problemas con el alcohol que Marvin, su padre, arrastraba desde hace años consigo. "Era horrible verle así", decía LaMarcus. "Siempre estaba bebiendo. Él decía que estaba bien, que todo iba bien, pero hasta un niño veía que la cosa no iba por el camino que debía".

 Muchas veces, las facturas se almacenaban en el buzón, y en más de una ocasión, la familia Aldridge se quedaba sin luz, por la falta de pagos. Un día, cuando LaMarcus tenía aproximadamente, 11 años, Georgia, madre del chico, se cansó de Marvin y sus problemas, y... simplemente, le echó de casa. "Echo de menos los días con mí padre. Pero he de reconocer, en este momento, que no era un líder. Un hombre ha de sacar adelante a los suyos, y a él los problemas le comían segundo a segundo".

 Marvin se había ido, pero había dejado algo en la casa; y más concretamente, en LaMarcus: las aptitudes para jugar al baloncesto.


 LaMarcus era alto y fuerte, pero realmente falto de coordinación, por lo que LaVontae, su hermano, se centró en él: "Mí hermano ha sido mí padre. Me enseñó que el baloncesto son sólo dos cosas: anticipación y velocidad. Es un juego de talento, y con esas dos armas eres invencible. Salíamos a correr todas las tardes, juntos, y me ataba los pies, de los tobillos, con cuerdas, para que aprendiese a correr adecuadamente. Tío, te hablo de niños de 12- 13 años!", decía en una entrevista.

 Y de la noche a la mañana, LaMarcus se convirtió en un pupilo, simplemente, sobresaliente: tanto en el colegio, con sus clases, como en el gimnasio, jugando al baloncesto.

 Ya en 8º Grado, medía 2 metros, y comenzaba a ganar confianza en sí mismo. Él mismo reconocía que era capaz de "meter el culo" ante sus rivales, y de empujarlos, cosa que jamás antes había hecho, y que ya era capaz de mirar fijamente a los ojos a sus rivales y decirles: "aquí estoy".


 Pero sobre todo, LaMarcus destacaba en la defensa.

 Su altura y su complexión le hacían un jugador realmente interesante. Su hermano le había enseñado que la velocidad y la anticipación eran esenciales para el juego, y... si había algo bueno dentro de LaMarcus, eso era la capacidad para retener conceptos, para luego aplicarlos.

 Pero LaMarcus, en el Norte de Texas, tuvo que enfrentarse a una fuerza superior. Esa fuerza se llamaba... Chris Bosh (hoy en Miami Heat).

 Por aquel entonces, Chris Bosh jugaba en Lincoln High School, y era, simplemente, aterrador: anotaba, reboteaba, atacaba, defendía, intimidaba... era un jugador total, y LaMarcus lo sabía. "Fueses donde fueses, estuvieses donde estuvieses, todo el mundo hablaba de él. Yo no le conocía físicamente. No sabía como era, pero me lo imaginaba como Shaquille O' Neal. Todo el mundo hablaba de una especie de bestia, y realmente... intimidaba".

 Y el día llegó. En su primer enfrentamiento, en high school (Lincoln High School Vs. Seagoville), LaMarcus Aldridge destrozó, literalmente, a Chris, haciendo 20 puntos y capturando 11 rebotes, haciendo que todo el mundo (incluidos ojeadores universitarios), se quedase atontado con aquel chico:


 Su equipo perdió, cierto, pero LaMarcus, pese a estar enfadado por la derrota, pese a ser felicitado por sus compañeros y por el propio Bosh, creció. Y creció... mucho.

 La derrota ante Chris, y Lincoln, acomplejó, y mucho, a LaMarcus.

 No era capaz de entender como, habiendo jugado tan sumamente bien, y habiendo despedazado al mejor jugador del estado, no había sido capaz de ganar, por lo que, en su verano libre, hizo de su cuerpo una máquina. No era universitario aún, y se encerró día y noche en el gimnasio, haciendo pesas como si n hubiese un mañana, y obligando a su hermano, a todas horas, a entrenar con él en los playgrounds de su zona. "Lo de Lam' se convirtió en una obsesión", decía su hermano. "Creyó que no podía ser mejor que nadie, y se encerró en sí mismo, entrenando día y noche, haciendo dietas, llevando una vida de profesional, sólo para que lo que había pasado no volviese a pasar. Nunca en mí vida he viso a nadie a quién le haya afectado tanto una derrota".

 Robert Allen, su entrenador en el colegio, fue el primero en ver el cambio:


 En el siguiente partido que Bosh y LaMarcus jugaron... LaMarcus era como un león hambriento salido de una jaula.

 No le dio un segundo de tregua a Chris durante todo el partido, para terminar con 26 puntos, 15 rebotes... y 7 tapones!. Por cierto, 4 de ellos... fueron a Chris Bosh.

 Tras aquel año (hablamos del año 2003), todos los prospects del país daban a LaMarcus como un Top 20 en todo el país.

 Eran muchos los que querían probar a LaMarcus ya en la NBA, y él mismo reconoció que sondeó, aunque levemente, la posibilidad: "Nunca había soñado, ni de lejos, con llegar hasta aquí. Todo esto se lo debo a la gente que me ha apoyado, y nunca imaginé que pudiese llegar tan lejos. Y de repente, me hablan de NBA; de profesionales. Aquello era de locos".


 Y decidió dar el paso. LaMarcus, sin ir a la universidad tan siquiera... se presentaba al Draft de la NBA.

 Pero surgieron problemas serios.

 Entrenando en el gimnasio, con unos amigos, LaMarcus sufría una importante lesión en la parte baja de su espalda.

 Tras ser examinada, los médicos le daban unos 3 meses de baja, y todo el mundo, incluido él mismo, temió que bajase a la 2ª ronda.

 Tras hablar con médicos, familia y entrenadores, LaMarcus pensó que lo mejor sería recuperarse bien de aquella lesión, y, mientras tanto, y de paso, aprovechar para estudiar.

 No tenía pensado ni tan siquiera ir a la universidad, por lo que decidió, sin pensárselo demasiado, acudir a University of Texas, donde estará de 2004 a 2006:


 A su llegada a Austin, Texas, para entrar en la universidad, LaMarcus llegaba al equipo con otros dos "ilustres": Daniel Gibson (hoy, base de Cleveland Cavaliers) y Mike Williams.

 Rick Barnes, entrenador de los tejanos, rápidamente se quedó impresionado con el juego de aquel feroz chico, y entró en las alineaciones titulares, pese a no apuntar a ello, por la vía rápida:


 Pero jugando (y haciéndolo bien), con los Longhorns... llegaron más problemas para el precoz LaMarcus. Tras 16 partidos con el equipo, se lesionaba de gravedad en la parte derecha de la cadera, contra University of Nebraska:

 Pero LaMarcus, que había ya superado su "trauma" de no poder ir al Draft ese mismo año... no quiso quedarse ahí.

 Impresionó a todos los entrenadores del equipo, quedándose durante el verano en la universidad, sin irse a casa, entrenando en el gimnasio, y jugando partidos con el equipo femenino, en pro de mejorar su rendimiento y de dejar atrás su lesión, y, pese a no poder prácticamente saltar, todos se quedaron impresionados de la resistencia que aquel chico tenía. "Sabíamos que no podía saltar", decía Barnes, su entrenador. "Todos sabíamos que no estaba bien, y que cualquier mal golpe podía mandarle directamente al hospital, pero a él le daba igual. Él quería jugar, y si no le ponías le importaba bien poco; cogía un balón y se ponía, sólo, a hacer ruedas de tiro".

 Para la campaña 2005/ 2006 (su segundo y último año allí), LaMarcus impresionó a todos con 16 puntos y 9 rebotes, y, junto a P. J. Tucker, se convirtieron en el mejor dúo reboteador de toda la Big 12. su único "problema"? Que a veces... eran demasiado agresivos:


 Con la tremenda pareja interior en un estado increíble, University of Texas terminaría la temporada regular con 30 victorias y 7 derrotas.

 Con Tucker y Aldridge como líderes del equipo, los Longhorns entraban en la Elite 8, donde perderían contra LSU, en la prórroga, quedándose realmente cerca de la Final Four:

 Tras aquella productiva temporada, LaMarcus, junto a sus compañeros Tucker y Gibson, se declaró elegible para el Draft de la NBA de 2006, y sin duda, apuntaba a ser un Top 3. Con 2'11 metros de altura, y 109 kilos, LaMarcus era el único jugador en los primeros puestos del Draft, en ser un ala- pívot "puro".


 Y en la esperada noche del Draft... Toronto Raptors tenía la primera elección global.

 Los Raps' necesitaban como el comer a un hombre alto, y en la 1ª elección global no se lo pensaron demasiado, escogiendo al italiano Andrea Bargnani:


 Los Chicago Bulls eran los siguientes, y tampoco se lo pensaban demasiado. En la 1ª RONDA, EN LA 2ª ELECCIÓN GLOBAL, Chicago Bulls escogía a LaMarcus Aldridge:


 Aunque su tiempo en Chicago... duró muy poco. Para ser más concretos, duró minutos.

 En la 4ª elección global, Portland Trail Blazers escogía, procedente de LSU (quienes habían eliminado a Texas en la Elite 8), a Tyrus Thomas, y éste, junto a Viktor Khryapa, eran traspasados a Chicago, a cambio de LaMarcus Aldridge. De esta manera, LaMarcus era nuevo jugador de Portland Trail Blazers. Años después... se ve quién ha ganado y quién ha perdido en ese trade:


 Y LaMarcus, un chico tan tranquilo como con buen corazón, quiso una fiesta de celebración por todo lo alto.

 Pero esa fiesta de celebración dista mucho de las que estamos acostumbrados a ver en la NBA. Esta fiesta constaba de una cena familiar, con todos los suyos.

 Y sería una cena especial para LaMarcus. Pese a que su madre, hace años había echado a Marvin, su padre, de casa, LaMarcus se puso e contacto con él, y quiso, como padre suyo que era, que acudiese a la cena. "Es mí padre. Por él comencé a jugar a esto. Ha hecho estupideces y ha cometido errores en el pasado, pero... quién no los ha cometido?".

 Pero aquella cena no salió bien.

 LaMarcus soñó durante todo el día con ver a su padre entrar por aquella puerta, sobrio, felicitando a su hijo, pero... aquello nunca sucedió. Marvin no acudió a la cena, y desde entonces, LaMarcus y él jamás se han vuelto a hablar.

 Ya como profesional... las cosas pintaban, cuanto menos extrañas, para el gran LaMarcus Aldridge.

 Llegaba a un equipo conocido por todos como Portland Jail Blazers, en referencia al sinfín de problemas que todos sus integrantes (o al menos la mayoría), tenían con la ley, y aquello, no iba demasiado con el carácter del joven chico de Texas.


 Aquella época, con todos los talentosos a la par que conflictivos jugadores, había pasado, y el entrenador de Blazers por aquel entonces, Nate McMillan, quiso formar con el dúo LaMarcus Aldridge- Brandon Roy, una pareja letal:


 Pero el experimento del ultra defensivo McMillan tardó en llegar.

 En uno de los primeros entrenamientos de LaMarcus con los Blazers, éste se lesionaba el hombro, perdiéndose los 12 primeros partidos de Liga, por la intervención.

 Joe Przybilla, pívot por aquel entonces, le "robó" el puesto a LaMarcus, y a su regreso, McMillan fue graduándole los minutos, hasta entrar a ser titular. El puesto, definitivamente, lo "cogió" cuando Przybilla se lesionó de gravedad en la rodilla y dijo adiós a la temporada:


 En su primer año, promedió 9 puntos y 5 rebotes, pero mientras fue titular, sus promedios fueron de 14 puntos y 8 rebotes, mostrándose, sin duda, como el futuro de Blazers.

 Y con la primera temporada, su temporada rookie completada... llegaba su segundo año (temporada 2007/ 2008).

 Problemas, y serios para LaMarcus.

 Cuando mejor estaba, todo parecía venirse abajo.

 Terminando la temporada, en un partido ante L. A. Clippers, LaMarcus Aldridge era diagnosticado por los médicos con el Síndrome de Wolff- Parkinson- White, que se basa en una anormalidad en el corazón. Tras aquello, LaMarcus, lógicamente, se asustó mucho, y su madre, profundamente religiosa, le imploró que abandonase el baloncesto. Tuvo que perderse, además, el comienzo de la temporada 2011/ 2012, por un problema en el corazón.


 Pero LaMarcus, tan tranquilo como tenaz, por supuesto NO lo hizo.

 Durante todo el mes de Abril, los Blazers le dejaron en el banquillo, y durante el mes de Julio, coincidiendo además con la llegada de Greg Oden en el Draft (nos acordamos?), estuvo presente en la Summer League, ayudando, además, al pívot, recién llegado de Ohio State University:


 LaMarcus, con la llegada de Oden, había asumido que sus tiempos como pívot habían terminado, y que ahora le tocaría ser el escudero, desde el puesto de ala- pívot, pero la lesión que dejó a Oden todo el año fuera, le permitió seguir siendo la referencia interior del equipo de Oregon.

 Durante la temporada regular, LaMarcus promedió unos sensacionales 17'8 puntos por partido, junto a casi 8 rebotes, haciendo que terminase 3º en la votación al Jugador más mejorado:


 Pero aquel año, sin duda, lo que más fascinó a los fans de Blazers, fue la facilidad de LaMarcus para ser una fuerza increíble a ambos lados de la pista. Defendiendo, aunque algo "flojo", era realmente bueno, siendo más rápido que la media, y atacando, con un buen tiro y movimientos que dejaban atrás a cualquiera,, era un jugador realmente impactante.

 Además de esto, su asociación con Brandon Roy era perfecta. Ambos eran buenos amigos, y tras aquellos años en los que Portland, en el mundo NBA, había estado en el mapa, con Zach Randolph, Rasheed Wallace, Damon Stoudamire y cía., habían desaparecido. Había motivos para soñar:


 Y el propio Nate McMillan fue consciente de lo que tenía.

 Para la temporada 2008/ 2009, decidió que Greg Oden, una vez recuperado, saldría desde el banquillo. "No quería, de ninguna manera, que Aldridge pensase que era mí tercera opción", decía McMillan. "El chico era un líder. Lo estaba haciendo bien, y estaba claro que Brandon (por Roy), era la estrella, pero no quería que su juego sufriese un bajón ó se estancase, metiendo a Oden a jugar, tras un año de baja".


 Y LaMarcus respondió.

 Se convirtió rápidamente en el líder del equipo, ayudando a jugadores como el propio Greg Oden ó el recién llegado Nicolas Batum, a integrarse en la Gran Liga:


 Pero como una de las estrellas emergentes en la NBA, desde el "doloroso" puesto de ala- pívot, LaMarcus tuvo que enfrentarse, partido a partido, a algunos "incordios": tuvo que vérselas con tipos como Kevin Garnett, Lamar Odom y Amar'e Stoudemire. Todos ellos, al principio, lo tenían fácil para irse de él, y superarle, y eso hizo que muchos expertos viesen en LaMarcus a un jugador genial... pero estancado en su juego. "O mejoras la defensa, ó tan sólo serás un jugador aceptable, como otros muchos", escuchaba LaMarcus noche tras noche.

 Aquel año, LaMarcus jugó 81 partidos (sólo se perdió uno), y promedió 18 puntos y más de 7 rebotes.

 Tras clasificarse para los Playoffs, ganando 54 partidos de los 82, los Blazers se enfrentaron a Houston Rockets; los Rockets... de Tracy McGrady. Aquellos Rockets, en 6 partidos, y pese a buen juego de LaMarcus, eliminaron a los de Oregon:


 Para la temporada 2009/ 2010, Portland y LaMarcus, dirigidos aún por Nate McMillan, volvieron a dar la talla.

 Jugadores como el propio LaMarcus (18 puntos por noche), el gran líder, Brandon Roy (21.5 puntos por noche aquel año), Andre Miller, Greg Oden (aquel año sí que estuvo bien), Nicolas Batum ó Travis Outlaw, llevaron, con 50 victorias, a los de Portland a los Playoffs, donde, en la 1ª Ronda... caerían, por 4- 2, ante Phoenix Suns.

 Temporada 2010/ 2011.

 Para el mes de Diciembre, LaMarcus ya era, definitivamente, el líder del bloque.

 Los continuos problema de rodilla, que más adelante le llevarían a su prematura retirada, comenzaron a lacrar a Brandon Roy, estrella del equipo, por lo que LaMarcus, como él mismo reconoció, sentía que su equipo le "necesitaba más que nunca". "Brandon estaba fuera, y estábamos sufriendo. Hablé con el entrenador, y sólo me pidió una cosa: que si dentro de mí, a cada partido, me quedaba algo, que lo diese. Que no me importase nada, más que dar el máximo. No teníamos plan "B", con Brandon fuera, y necesitábamos que todo remasen en la misma dirección".

 Ese año, fue su mejor año en la NBA. Promedió 21'8 puntos por noche, junto a 9 rebotes, de media en cada noche, en un total de 81 partidos.

 Tras Kevin Love (Minnesota Timberwolves), fue el 2º jugador Más mejorado del año:


 Un total de 48 victorias en 82 partidos, llevaron a los Blazers a la post temporada, de nuevo, donde, de nuevo, serían eliminados en la 1ª Ronda. Esta vez el verdugo era Dallas Mavericks.

 Y con todo esto... llegamos a la temporada 2011/ 2012. Un año de cambios en Oregon.

 Con LaMarcus ya establecido como líder absoluto en Blazers... el equipo comenzó a enquistarse.

 Nate McMillan, con jugadores como el propio LaMarcus, Westley Matthews, Jamal Crawford, Nicolas Batum, Raymond Felton, Gerald Wallace, JJ Hickson y un largo etcétera, comenzó a mostrarse como un entrenador más conservador que nunca, y tras 43 partidos (20 victorias y 23 derrotas), abandonaba el equipo, llegando el joven Kaleb Canales en su lugar:


 Con Canales, los Blazers ganaron 8 partidos y perdieron 15, no llegando a Playoffs. LaMarcus?. Acusó, como todos, la mala temporada de los de Rip City, pero sus números fueron de impresión: 21'7 puntos y 8 rebotes por noche:

 Y ya nos "plantamos" en la temporada recientemente finalizada: la temporada 2012/ 2013.

 Todo comenzó bien, ya desde el principio, para Portland Trail Blazers.

 En un Draft en el que dominaban los tipos altos, los de Oregon, en contra de lo que habían hecho en años anteriores, sí supieron escoger bien a su jugador del Draft, y en la 6ª posición global, escogían a un osado chico, procedente de Weber State, y que había terminado ciclo universitario. Ese chico era el genial Damian Lillard, recientemente coronado como Rookie of the Year, siendo el rookie de la historia NBA con más triples anotados:


 Y LaMarcus, por supuesto, agradeció su llegada.

 Canales no siguió al mando del equipo, y en su lugar llegó Terry Slotts:


 Con Slotts, los Blazers terminaron con 33 victorias y 49 derrotas, como 11º's en el Oeste, pero el equipo, con el propio Aldridge, Damian Lillard y Nicolas Batum (impresionante salto de calidad), parece que ha sentado bases para el futuro.

 Los números de LaMarcus este año?. 21'1 puntos por partido... y 9'1 rebotes de media por encuentro, siendo esta su mejor marca reboteadora... desde la universidad, allá por 2004!.

 En la actualidad, LaMarcus Aldridge, ya dos veces All- Star, tiene un hijo, Jaylen Lea Aldridge (nacido en Abril de 2009), y está separado de la madre del pequeño. El pequeño vive con su madre, en San Antonio, Texas, mientras que LaMarcus pasa su tiempo entre Oregon, con el equipo, y su Dallas natal, en Texas:


 LaMarcus Aldridge es un jugador realmente inteligente. Entiende el juego como muy pocos, y son muchos los entrenadores que dicen que con un poco más de sangre "caliente", sería 10 veces mejor jugador de lo que es.

 Sin duda, un gran jugador, que, con tan sólo 27 años, tiene un futuro por delante... más que prometedor.

 Ya es la estrella de Portland Trail Blazers. Podrá ser ahora una GRAN estrella en la Gran Liga?.


 LaMarcus Aldridge. Hora de dar un paso al frente.

 En la despedida, os dejo con un vídeo con algunas de sus mejores jugadas este año. Con un tiro realmente difícil de taponar (es uno de los tiros más difíciles de impedir en la Liga), y una buena defensa, LaMarcus es, sin duda, un jugador Top en la Gran Liga. Un video que realmente vale la pena.

 Espero lo disfrutéis!







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