miércoles, 14 de agosto de 2013

Yao Ming. La Gran Muralla China



 Puede que la cara de la NBA, ahora, sean jugadores como LeBron James, Kevin Durant, Kobe Bryant, Carmelo Anthony o Derrick Rose, pero, en términos mundiales, puede que la cara de la NBA haya sido, hasta hace bien poco, este hombre, del que hoy hablaremos: el gigante chino, Yao Ming.

 Yao no ha sido el mejor pívot de todos los tiempos, cierto, pero sus dimensiones (2, 28 metros y 141 kilos), y su forma de jugar, disciplinada y talentosa como en pocos jugadores interiores hemos visto, le han convertido, con los años, en un jugador que siempre será recordado por todos.

 Hoy, con 32 años, vive retirado de las canchas, donde dijo adiós en 2011, tras múltiples lesiones, pero sigue muy unido a la NBA. Los fans de Houston Rockets, su equipo en tierras norteamericanas, pueden dar fe de ello. Además, ha sido una de las piezas clave en el reciente fichaje de los de Texas, Dwight Howard.











 Hablemos, a continuación, de su particular historia:

 Yao Ming nació un 12 de septiembre de 1980 en Shanghai, China.

 Hijo único hijo de Yao Zhiyuan y Fang Fengdi, , el "pequeño" Yao, en su Shanghai natal, se pasaba casi todo el día solo, ya que sus padres trabajaban en una empresa de ingeniería de puertos.


 Los Ming, allí, en China, eran una familia de clase media. Pero cuando decimos de "clase media"... queremos referirnos a la clase social.

 Si nos referimos al término literal, los Ming, desde luego, NO cumplían el patrón. Sus padres, ambos ex jugadores de baloncesto, eran enormes, por lo que todo en la casa (marcos de puertas, por ejemplo), eran mas grande de lo normal. El propio Yao relataba, hace años, que lo mas difícil era encontrar las camas, que se adaptasen a sus medidas, la ropa... y el calzado: "Recuerdo lo difícil que era", decía Yao. "Mi madre no encontraba nunca ropa de nuestra talla, y todo era mas difícil para nosotros", reía. "Encontrar un 50 de pie no era fácil, sabes?".


 Shanghai, como sabemos, es la ciudad más grande de China, con una población de 11 millones de habitantes, y Yao siempre la ha definido como un lugar maravilloso para crecer: "está situada en la costa del Mar de China Oriental entre la desembocadura del río Yangtze hacia el norte y la bahía de Hangchow y Yu -p'an al sur", decía Ming. "Es un lugar precioso".

 Pero... ciñámonos al baloncesto.

 Inicialmente, el pequeño Ming era un entusiasmado de toda la tecnología, y a sus padres les costó muchísimo inculcarle la cultura del baloncesto. Y Yao no jugaría al baloncesto... hasta los 9 años.


 A pesar de ser mucho mas alto que otros niños de su edad, el pequeño Yao no lo tuvo nada fácil debido a su cuerpo huesudo y dificultad para moverse, junto a otros niños mucho mas pequeños que él: "Sufrí mucho", dijo a ESPN. "Era muy pequeño, y ya le sacaba cabezas y cabezas a todos los niños de mi edad. No era fácil que me tuviesen en cuenta, y todos me miraban como si fuese un alien".

 "A menudo, me quedaba bajo los tableros, ya que los niños eran mucho más pequeños que yo, y así me tendrían en cuenta", decía. "Mis amigos solían bromear acerca de mí, diciendo que mis brazos eran tan  delgados, que parecían palillos. Ahora lo recuerdo con gracia, pero en su momento, lo pasé muy mal", decía Sahe, como también es conocido.


 Pero a pesar de todos estos problemas y piedras que el joven Ming fue encontrándose por el camino, sus padres siempre le animaron a seguir con el baloncesto: "Mi padre siempre me decía: tu madre y yo nunca lo hemos tenido fácil. Éramos mas jóvenes que tu, y la gente era aún menos inteligente. Has de ser fuerte. Mas fuerte que ellos. Y tu madre y yo te ayudaremos a serlo. Eso me daba muchas fuerzas", decía Ming. "Fue su aliento el que siempre me hizo querer ser mas".

 Yao jugó su primer partido de baloncesto... tras su 10º cumpleaños, en una liga local.

 Su padre, sabedor de los problemas de confianza de su hijo, le prometió un regalo por cada canasta que anotase, y su madre, quien siempre le protegió como a un tesoro, siempre estuvo encima suyo, sobre todo, alimentándole como era debido, para que su cuerpo, frágil, se estabilizase.


 Al cumplir 12 años, Ming se había convertido, poco a poco, en un jugador de baloncesto.

 Sus padres le enviaron a la academia provincial de deportes de Shanghai, donde Yao trabajó muy duro en su juego y en su movimiento de pies, varias horas al día. Vivía en una residencia de estudiantes, y debido a su falta de coordinación, su entrenador, por aquel entonces, le obligaba siempre... a ir en bicicleta! De esta manera, Yao podría ganar coordinación.

 Y el estar lejos de casa, ayudó a Ming, y mucho, a centrarse (mas aún), en el baloncesto.

 Su héroe de siempre, como él mismo ha reconocido, ha sido el lituano Arvydas Sabonis, ex jugador del Real Madrid y de Portland Trail Blazers, entre otros:


 A Ming le encantaba la forma de jugar de Sabonis, y comenzó a copiarle en todo. "Recuerdo que un día llegó por la mañana a la pista", dijo su entrenador por aquel entonces, "y me dijo que quería ser Sabonis. Me reí, y le dije: puedes ser quien tú quieras, pero si quieres ser tan bueno como él, tendrás que trabajar mucho. El chico no lo dudó, y comenzó a ver vídeos y vídeos, y a imitarle en todo. Se convirtió en un clon perfecto de él", dijo su entrenador.

 Y sus enormes ganas por ser mas, hicieron que Ming ganase un puesto en el equipo mas famoso de su localidad: los famosos Shanghai Sharks.


 Pero para entonces... Yao no solo era conocido en esa zona del mundo. Yao ya era conocido... en todo el mundo.

 El horario en China, para ver partidos NBA, era muy limitado, pero Yao se enamoró, poco a poco, de aquellos Rockets de Houston:


 Dirigidos a la perfección por el gran Hakeem Olajuwon, aquellos Rockets ganaron los campeonatos de la NBA, de 1994 y 1995. Y a Ming... aquello le enganchó (aún mas).

 Ming, quien ya superaba, y de sobra, los dos metros de altura, tenía previsto unirse, tras los Juegos Olímpicos de Atlanta '96, de nuevo, con su equipo, Shanghai Sharks, para comenzar la temporada china 1997-98. Pero varias empresas internacionales, entre ellas Nike, buscaban un logo internacional. Y claro, que mejor emblema, por aquel entonces... que Yao Ming:


 Nike fue mas agresivo que ningún otro patrocinador, y para atraer a Ming, lo primero que hicieron fue firmar un acuerdo para patrocinar a "sus" Sharks. Cuando los ejecutivos de las empresa norteamericana tuvieron delante suyo a aquel muchacho, de por aquel entonces 17 años de edad, sus ojos, literalmente, se iluminaron como platos.

 Se les iluminaron de tal manera, que se llevaron a Ming a un campamento Nike celebraba en París, en el verano de 1997. Junto con otras jóvenes promesas de su edad, Yao se convirtió en la atracción del campamento, y, entre otros, enamoró al conocido Del Harris, entrenador, por aquella época, de L. A. Lakers:


 A partir de aquel momento, la compañía Nike, viendo en Yao a una mina, consiguió un permiso especial para llevarse a Yao Ming y a su compañero en Shanghai Sharks, Liu Wei, a los EE.UU. En la foto inferior, Wei, jugando para su país:


 Pero la adaptación no fue fácil, y Yao, muy joven, comenzó a creerse el centro del mundo. Antes de regresar a casa, Ming jugó, con China, Campeonato FIBA ​​Sub 22, en Melbourne, Australia. Fue una lección de humildad para Yao, ya que su país, China, no pudo ganar ninguno de sus siete partidos y fue la primera eliminada del torneo:


 Pero Yao regresó a Shanghai convertido en un jugador mucho mas seguro que antes. Nadie en toda la liga china fue capaz de plantarle cara a aquel nuevo gigante, que bajo los tableros era todo un coloso. Su equipo terminó 8º de los 12 equipos de la liga.

 Y Ming, finalmente, comenzó a despuntar (aún mas), después de su 18º cumpleaños.

 Aunque su cuerpo era muy superior al de antes, seguía siendo débil, pero ganó fuerza en las piernas, lo que le ayudó a desarrollar un variado arsenal de movimientos ofensivos. Hacer que aquel cuerpo, enorme, funcionase... no era fácil:


 Cuando comenzó la campaña 1998/ 1999, Ming era un jugador diferente. Promedió 25 puntos y 15 rebotes por partido, y "sus" Sharks pasaron del 8º, al 4º lugar en la clasificación.

 Tras la campaña '99/ '00, Yao comenzó a preparar, con China, los Juegos Olímpicos.

 En aquellos Juegos, la selección china, formada, entre otros,  por Wang Zhizhi, Mengke Bateer y Yao Ming, China logró poner en apuros a los EEUU, pero terminó perdiendo el partido. Tras vencer a Nueva Zelanda, las derrotas ante Francia y Lituania, dejaron a China sin opciones de medalla. En la foto inferior, Bateer:


 Tras aquellas Olimpiadas... Yao tenía claro que su destino era la NBA.

 Yao Ming dejó a todos con los ojos como platos, durante los Juegos Olímpicos. En el torneo, terminó sexto en rebotes y segundo máximo taponador. Desde luego que aquel escenario... había sido ideal para Yao.

 En cuestión de meses, toda la atención se centró en si Ming entraría, o no, en el draft de la NBA de 2001. Pero un par de gigantones que prometían mucho, Eddy Curry y Tyson Chandler, le hicieron pensárselo dos veces:


 Tras seguir otro año mas en la liga china, Yao ganaría el título, promediando 39 puntos y 20 rebotes por partido (una auténtica barbaridad).

 Ming llegaba a la NBA, al fin, en el Draft de la NBA de 2002. En aquel Draft, Houston Rockets, quien le había seguido muy de cerca, no dudó en escogerle, en la 1ª RONDA, EN LA 1ª ELECCIÓN GLOBAL:















 Los de Houston terminaron, en la temporada 2001/ 2002, con 28 victorias y 54 derrotas, lo que les dio derecho a escoger en la 1ª elección global, en el Draft de 2002.

 Y aquellos Rockets... tenían talento. Jugadores como Steve Francis, Cuttino Mobley o Eddie Griffin le daban nivel al equipo, y con Ming, los motivos para soñar, en el equipo dirigido por Rudy Tomjanovich, subían como la espuma. En la foto, Francis y Mobley:


 Y aquel año, para el All- Star, ya había superado todas las expectativas. El gigante chino aprendió a escuchar a sus entrenadores, aprendió de sus errores, y mantiene una actitud implacable, que le permitió mejorar, aún mas, en su juego.

 No Yao no llegó siendo una estrella.

 A pesar de anotar sólo 20 puntos (en total), en sus 6 primeros partidos, Ming siempre mostró una buena anticipación, así como una excepcional comprensión de cómo hacer las cosas.

 Pero no pasó mucho tiempo antes de que Ming le demostrase a todos quien era en realidad.

 En una derrota, por 103-90, ante Dallas Mavericks, Yao anotó 30 puntos y capturó 16 rebotes. Un mes más tarde, destrozó a Indiana Pacers, con 29 puntos, 10 rebotes y 6 tapones, en la victoria, por 95-83.


 Pero el momento más importante en carrera (su joven carrera, aún, en la NBA), llegó en el mes de Enero.

En Enero, la NBA hizo publicidad, y posiblemente mas que nunca, del duelo de titanes que se avecinaba: Shaquille O'Neal (L. A. Lakers) Vs. Yao Ming (Houston Rockets).


 Seis meses antes, Shaq ya había estado calentando el partido, insinuando que la cultura de Ming "chocaría", y de lleno, con él, pero el chino, inteligente como pocos, hizo caso omiso a las insinuaciones de Diesel:


Y aquella batalla... no decepcionó.

 Ming abrió el concurso con 3 tapones SEGUIDOS a O' Neal, y lo continuó con una bandeja fácil y un tiro en suspensión. Shaquille... estaba herido:


 Al final, Shaq ganó la batalla particular, con 31 puntos y 13 rebotes, pero Ming... Ming ganó la guerra. Los Rockets ganaron aquel partido, en la prórroga, por 108-104, y Shaquille reconoció, al fin, que aquel chino... que aquel chino era "muy bueno. Es grande, y es difícil pararle".

 Ming tuvo mucho que ver con la mejora de juego de Houston.

 Al final de su primera campaña, Yao promedió 13,5 puntos y 8,2 rebotes. En febrero hizo cinco dobles-dobles, y registró 6 más entre marzo y abril, incluyendo un récord de temporada de 19 rebotes, ante Sacramento Kings:


 Y la fama de Ming subió como la espuma.

 Como embajador chino en la NBA, Yao comenzó a patrocinar productos de Apple, en todo el mundo, y fue la imagen de VISA, a nivel global. Con la mejora de su inglés, deficiente del todo a sus llegada, sus anuncios se hicieron, cada vez, mas y mas lucrativos. Y la Liga, mientras tanto... se frotaba las manos, con la idea de Ming como su cartel mundial de marketing:


 Tras su excelente campaña de rookie, Ming ayudó al equipo nacional chino para clasificarse para las Olimpiadas. Pero... no pudo ser. En uno de los entrenamientos, Yao se rompió la cuenca del ojo izquierdo, lo que le obligó a no poder jugar durante la preparación.

De vuelta en Houston, el ex entrenador de los Knicks, Jeff Van Gundy, vio en Ming, la nuevo cabeza de Rockets, para la temporada 2003/ 2004.

 Pero esto no cayó bien en el vestuario. Steve Francis, a quien en silencio le gustaba dirigir el espectáculo, y a su manera, comenzó a crear problemas en el vestuario, con la elección de Yao como líder, y todo se desmadró, finalmente, con la marcha de Griffin, del equipo, y una suspensión, por abuso de sustancias, de Maurice Taylor. Taylor, en la foto inferior:


 Ming se adaptó bien al estilo de Van Gundy. Lideró a los Rockets en puntuación, con 17,5 puntos por partido, y con 9 rebotes por noche. En enero, y ante Orlando Magic, anotó 37 puntos y capturó 10 rebotes. Un mes más tarde, haría un récord personal, con 41 puntos, en la victoria, por 123-121, sobre Atlanta.

 Pero en junio, tras semanas de rumores, Rockets realizó un cambio importante, de cara a la reconstrucción del equipo.

 Van Gundy buscó la manera de hacer que Francis pudiese entenderse con su compañeros de equipo... y especialmente Ming. Aquello no fue posible, pese a los intentos, y todo terminó con el traspaso de Francis, junto con Mobley y Kelvin Cato, a Orlando, a cambio de... Tracy McGrady:


 Tras los Juegos Olímpicos de Sydney, y de vuelta a Houston, para la temporada 2004/ 2005, se supuso que McGrady y Yao darían espectáculo, pero Van Gundy... tenía un plan más complejo. Sabía que necesitaba, al menos, una tercera opción, y trató de crear química, en pro de conseguir esta tercera baza.

 Bob Sura, base del equipo, tomó el control del equipo, con jugadores como David Wesley y John Barry contribuyendo desde el banquillo, y Van Gundy, al fin, vio como su equipo prosperaba. Al final, los de Houston se hicieron con 51 victorias, en Temporada Regular. Dallas, en Playoffs, se encargaría de arruinar el sueño de Rockets, ganando 3 partidos seguidos, en el emparejamiento de 1ª Ronda:


 Y tras aquella temporada... comenzaron los problemas, para Yao Ming.

 Ming se perdió, en la temporada 2005/ 2006, un total de 25 partidos. Sin embargo, en cuanto a promedios, no estuvo nada mal. Con unos promedios de 22,3 puntos y 10,3 rebotes por noche, Yao hizo rentables, y al máximo, sus minutos en pista.

 Pero Rockets estaba herido, y lo estaba, casi de muerte.

 McGrady y sus problemas de espalda fueron un problema para el equipo, durante todo el año, y solo la ayuda, inesperada, de jugadores como Juwan Howard, Rafer Alston y Luther Head, hizo que Rockets, a 4 partidos para el final de campaña, estuviese en un récord de 39 victoria y 39 derrotas.


 Pero la tragedia volvió a aliarse con Rockets, y Ming se fracturó el pie izquierdo, lo que le obligaría a pasarse los siguientes seis meses con la pierna entablillada. Comenzaba el calvario de Yao.


 Para la temporada 2006/ 2007, Yao se perdería un total de 34 partidos.

 Los Rockets, bajo la dirección de Van Gundy, mantuvieron un alto nivel de juego, pese a no poder contar con el gigante chino.

 Sin su estrella, Dikembe Mutombo (otra pieza clave, en el fichaje de Dwight Howard, hace bien poco), y McGrady, junto a Howard y el rookieShane Battier (hoy en Miami Heat), dieron a Rockets un buen equipo, en ataque. Ming regresaría en Marzo y ayudaría a Rockets a llegar a las 50 victorias.


 Y tanto los propios Rockets como sus aficionados, se ilusionaban con los Playoffs.

 En la 1ª Ronda, se enfrentaron a los Jazz de Utah, un equipo siempre complicado, y dirigido por Andrei Kirilenko, Deron Williams y Carlos Boozer.

 Rockets ganó los dos primeros partidos, pero los Jazz, finalmente, forzaron un 7º partido, en Houston. En él, Ming anotó 35 puntos. Boozer, en el bando opuesto, fue incluso mejor, anotando 41 puntos en total:


 Al final, Utah se llevaba la victoria, y Ming, en los vestuarios, y tras la eliminación, asumía las culpas,  admitiéndoles a los periodistas que no había hecho su trabajo. Un par de semanas después de la era Van Gundy llegó a su fin en Houston.

 Para la temporada 2007/ 2008, Rick Adelman, llegaba al mando del equipo, como entrenador.


 Tras ganar los últimos 8 partidos seguidos, antes del All-Star, Ming, obviamente, fue votado como pívot titular del Oeste, con toda la votación china a su favor, y tras el All- Star, Rockets ganaría 4 partidos mas seguidos, para enlazar 12 victorias seguidas.

 Pero no todo estaba, sin embargo, bien con Ming.

 Los dolores en el pie izquierdo, que se había operado, volvieron, de nuevo, y los rayos X revelaron una fractura por estrés. Otra lesión mas, en su historial.

 Pero por suerte para Ming, Houston siguió ganando sin él.

 Rockets fue capaz de vencer 22 partidos mas, de manera consecutiva, y terminaron el año con 55 victorias... pero sin Ming, su estrella. En Playoffs, y de nuevo ante Utah Jazz, caerían, en seis partidos.


 Ming decidió fortalecer su pie izquierdo con la implantación quirúrgica de varios tornillos. Tras una rehabilitación de cuatro meses, volvería a tiempo para los Juegos Olímpicos de Beijing, en 2008.

 China le reconoció como héroe, tanto por su entrega, para jugar con su país, como por ser el Embajador de los Juegos. Llevó la bandera de la nación, a la cabeza de toda la expedición china, así como la antorcha olímpica, en la Plaza Tiananman:















 El equipo chino, con Ming como líder, tuvo un gran comienzo, en su primer partido contra el equipo de EE.UU. Pero todo fue un comienzo. Al final, el equipo norteamericano venció, por 101-70, y mas tarde, los chinos perderían a España, en siguiente choque:


 Después de una victoria sobre Angola, China necesitaba otra victoria mas. Y la conseguiría. Sería ante Alemania, por 59-55. Ming, dominaría aquel partido, terminando con 25 puntos y 11 rebotes:


 Pero al final, China se despedía de las Olimpiadas, en los cuartos de Final, frente a Lituania.

 Tras los JJOO, Ming comenzaría la temporada 2008/ 2009 con más confianza que nunca.

 Pese a sus problemas en el pie izquierdo, continuos, lograría mantenerse en la alineación en 77 partidos, su primera temporada completa desde que llegase a la NBA, y con unos promedios de poco menos de 19'7 puntos y 9'9 rebotes.

 Tracy McGrady diría adiós a la temporada, por una lesión de rodilla, pero esto no impediría que el equipo lograse un total de 53 victorias y 29 derrotas, para terminar a un solo partido, por detrás de Spurs, para el título de Temporada Regular.

 De cara a los Playoffs, Rockets sabía que Lakers era el equipo a vencer en el Oeste.

 Y efectivamente... fueron el equipo a batir. Finalmente, caerían ante ellos, y Ming volvería a caer lesionado, ante ellos, en el mismo pie izquierdo. El calvario... continuaba.

 Durante el verano, los médicos realizaron un exhaustivo examen en el pie de Ming, y determinaron que su lesión requeriría un año, al menos, para recuperarse.


 Fue sometido a cirugía reconstructiva y no jugaría en la temporada 2009/ 2010. Y Houston lo acusó, y mucho.

 Houston firmaría a Trevor Ariza, superando el tope salarial, y con Kevin Martin intentarían competir durante la temporada, pero no fue suficiente. Rockets terminó la Temporada Regular con 42 victorias y 40 derrotas, perdiéndose, así, los Playoffs.

 Ming se acogería a su opción de jugador, para el quinto y último año de su contrato con los Rockets, con la ilusión de volver a ser quien en su día había sido.

 Se pasó el verano trabajando, en pro de regresar a las canchas.

 Solo podría jugar 5 partidos, en la temporada 2010/ 2011, promediando 10 puntos y 5'4 rebotes, demostrando que... su tiempo se había terminado:


 En Julio de 2011, Yao anunciaba su retirada, a sus casi 31 años de edad:


 Actualmente, Yao es una de las personas mas populares de China, junto a Liu Xiang.


 Firmó contratos con Nike, Reebok (tras no ser renovado con Nike), Pepsi, Coca- Cola, Visa, Apple, Garmin y McDonald's. Pocos deportistas pueden presumir, desde luego, de semejante historial:


 Debido al terremoto de Sichuan, en 2008, donó 2 millones de dólares, para trabajos de rescate.

 Pese a su altura y peso, los movimientos y la agilidad de Yao siempre parecieron los de una persona mucho menor. Era capaz de driblar, pasar el balón y tenía una buena muñeca, además de todos los fundamentos necesarios para ser un taponador y reboteador excelente.


 Bien, pues este es y ha sido Yao Ming, uno de los mejores pívots que la NBA ha tenido, además de una de sus grandes celebridades.

 En la despedida, os dejo con un video con algunos de sus mejores movimientos, para que recordemos a aquella gran Muralla China que un día dominó la NBA.

 Espero lo disfrutéis!



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