viernes, 13 de septiembre de 2013

Richard Hamilton. Una especie en peligro de extinción



 A sus 35 años ya no es quien era, pero... quién lo es?

 Hubo una época en la que dominaba el juego. Este; el juego que tanto nos apasiona.

 Llegó a decirse en la NBA que el tirador de media distancia había muerto. Pero con él, ese tirador "volvió" a nacer.

 El antiguo escolta de Detroit Pistons y Chicago Bulls, a lo largo de sus ya 14 temporadas en la NBA, ha dado un rendimiento exquisito, y ha sido uno de esos jugadores que han dado verdaderas exhibiciones en la pista. Trabajador, constante, y consumado jugador de equipo , Rip combina las virtudes de la vieja escuela con esa mirada, tras su máscara, en plan: "Aquí estoy y aquí me tienes".


 El resultado? Un jugador de un calibre impresionante, repetimos, siempre tras esa máscara que le acompaña por superstición, que ya es campeón de la NBA (aquellos Pistons de 2004 eran impresionantes).

 Hablamos de Richard Hamilton.

 Su contrato con Chicago Bulls ha terminado, y ahora, a sus 35 años y con un amplio historial de lesiones, ya no es tan fácil encontrar equipo. Aún así, este tremendo escolta aún tiene baloncesto en el cuerpo.

 Pasemos a hablar de Rip Hamilton, uno de los grandes escoltas de la NBA.

 Richard Clay Hamilton Jr. nació el 14 de febrero de 1978 en Coatesville , Pensilvania.


 Sus padres, Pam Long y Richard Hamilton, ya estaban separados cuando él nació, aunque siempre, "extrañamente", se llevaron bien.

 Pese a vivir el uno muy cerca del otro, Richard se quedó con su madre, inicialmente, pero vivió también muchísimo tiempo con Richard, su padre.

 Curiosamente, su apodo, Rip, le fue impuesto por su padre, Richard, ya que, de pequeño, él mismo solía quitarse los pañales y tirarlos. "Era un calvario", decía hoy Richard Sr. "Cuando quería darme cuenta, ya se los había quitado. Se ha quitado él a sí mismo mas veces los pañales de lo que se los hemos quitado su madre o yo", reía.


 A unos 25 kilómetros al oeste de Philadelphia , Coatesville es un antiguo pueblo minero cuyos 11.000 residentes vivieron de la industria del acero. La crisis, poco a poco, llegó... y Coatesville nunca se recuperó.

 Richard se pasó gran parte de su infancia jugando a todo tipo de deportes.

 Gracias a una genética privilegiada, Richard comenzó siendo un excepcional corredor de fondo. Muchos de sus parientes habían destacado ya en las pistas, en tiempos ya pasados, incluyendo a su tío, quién compitió en los Penn Relays. Richard siguió sus pasos, y desarrolló una gran velocidad y una enorme resistencia. De hecho, su velocidad y resistencia eran tales, que en su instituto, Coatesville High School, fue la estrella del equipo de atletismo, no llegando a perder ni una sola carrera en todo un mes.


 Pero el deporte favorito de Richard era el baloncesto. De eso no había ninguna duda. "Era muy bueno corriendo", decía su madre. "Pero le encantaba el baloncesto. Soñaba con él. Llegaba a casa, tras entrenar en el equipo de atletismo, y me rogaba que por favor le dejase ir a jugar al baloncesto con los mayores".

 Su inspiración? Tenía nombre propio: Anfernee, Penny Hardaway, antigua estrella de Orlando Magic, y socio letal de aquel joven Shaquille O' Neal.


 Richard, obsesionado con el juego de Penny, modeló su juego continuamente, en pro de ser exactamente idéntico al de su ídolo. Ya fuese en el parque, cerca de la casa de su madre, o en cualquier otra pista, Richard hizo del tiro de media distancia una forma de vida. Practicó y practicó ese tiro: después de driblar, tras un pase de un compañero, a la media vuelta... ese tiro era su sello, y quería dejarlo claro en cada jugada. Ese tiro se convirtió en algo natural para él.















 Y poco a poco, en Coatesville, Richard fue convirtiéndose en una leyenda local.

 A partir del 7º curso, su padre grabó cada uno de sus partidos en vídeo, y con el tiempo llegó a acumular una biblioteca de más de 300 cintas. Su abuelo, Edward Hamilton, jamás se perdió un partido del pequeño. Eso, ver a su abuelo en las gradas, mirándole, era lo que mas feliz hacía al pequeño Richard.

 Para el otoño de 1992, Richard entró en el equipo de baloncesto de su instituto, Coatesville High School. Y la locura se desató.

 De él llegó a decirse que ha sido el mejor freshman (estudiante de primer año), en el planeta.


 Pero no todo fue tan fácil como llegar y ser la estrella, así, sin mas.

 Richard no era lo suficientemente bueno, a nivel estatal,  para hacer de los Red Raiders de Coatesville un equipo campeón... hasta que "tocó" la tecla adecuada. Richard llamó la atención de un genio, el entrenador Ricky Hicks.

 Ricky vio algo especial en aquel chico, de solo 14 años de edad, y lo tomó bajo su ala: "Me enamoré del juego de aquel chico tan delgado", dijo Hicks. "Su agresividad, su osadía, su cara de rebelde y ese punto de chulería me dejaron en mi sitio. Muy pocas veces he visto a un chico tan inferior físicamente ser tan superior en una pista", llegó a decir de Rip.

 Richard, poco a poco, comenzó a reunirse con Hicks, casi todas las mañanas, para hacer pruebas de velocidad, basadas en 6 carreras de velocidad, y trabajando en su juego, a nivel individual. Hicks, además, también le enseñó al joven Richard una técnica de respiración con la nariz, con lo que la resistencia de Richard, si cabía, aumentó aún mas.

 Pero por aquella época, Richard se enteró que otro fenómeno vivía en Pensilvania. Ese chico se llamaba Kobe Bryant.


 Los dos jóvenes talentos "chocaron" por primera vez en un torneo de 3 contra 3, en Philadelphia. El padre de Kobe, la antigua estrella, Joe Bryant, observaba minuciosamente el partido, y rápidamente se dio cuenta que Richard estaba, en aquel momento, al nivel de su hijo. Tras el partido, Bryant se acercó al padre de Richard, y le felicitó por obra que su hijo acababa de plasmar. Desde entonces, Kobe y Richard se tienen un gran respeto:


 En su segunda temporada en Coatesville, en el instituto, Richard continuó mejorando a ritmo endiablado.

 Rápidamente, Richard surgió como uno de los mejores talentos del estado. Fue elegido, algo mas tarde, para medirse a Kobe, quien asistiría a Lower Merion High School:


 Los dos se enfrentaron en marzo del 1995 en las semifinales estatales, donde Kobe... le machacaría. Tras anotar 10 puntos en la primera mitad, anotaría otros 16 puntos mas tras el descanso, y Lower Merion se llevaría finalmente la victoria, por 72-65. Richard terminaría el partido con 22 puntos.

 Tras aquello, Richard se quedaría hundido: "Recuerdo que jugué uno de los mejores partidos de mi vida", decía, "pero mi problema era Kobe; mi problema se llamaba Kobe. A cada cosa que hacía, él me la respondía por dos, y al final, me fue imposible. Es un jugador increíble", dijo Richard. "Ya lo era desde muy pequeño".

 Tras aquello, comenzó a disfrutar de su verano, previo a su último año en Coatesville.

 Por primera vez en su vida , asistió a uno de los mayores campamentos de verano, el famoso Adidas ABCD, en Teaneck, New Jersey. Allí, Richard dejaría a muchos con los ojos como platos, e incluso sería incluido en el equipo All- Star del campamento:


 Alentado por su increíble proyección, Richard comenzaba su último año como un jugador más seguro y peligroso. Sería en Enero de 1996 cuando se enfrentaría a Lower Merion de nuevo, en una revancha. El problema? El mismo que el año anterior: Kobe Bryant.

 Bryant volvería a ganar, anotando 35 puntos, para vencer con su equipo por un apretado 78-77, en el tiempo extra. Por supuesto, Kobe ya decidía partidos, y él mismo "clavaría" la canasta del triunfo, con un increíble triple, con  segundos en el reloj, para finalizar el choque.


 Coatesville, aún así, entraría en Playoffs con esa derrota como su única mancha, en una temporada casi perfecta (de no ser por Kobe).

 Richard y su equipo, picados con Lower Merion y, como no, con su estrella, Kobe Bryant, esperaban con ansia, de nuevo, la oportunidad de una nueva venganza, en la Final del campeonato estatal.


 Por supuesto, Richard llevaría a los Red Raiders a esa ansiada Final. Incluso irían ganándola por 6 puntos, a tres minutos para el final del partido, pero de nuevo, Bryant tomaría el control de la situación, volviendo a ganar, una vez mas, por 70-65.

 Tras aquello, tanto Kobe Bryant como Richard, Rip Hamilton, serían escogidos para jugar en el All- Star de McDonalds.

 Pero... también llegaría la hora de tomar una decisión importante: la universidad.

 Y la decisión parecía clara. Finalmente, Hamilton "emigraría" al norte, para lucir el azul y el blanco de los Huskies, de University of Connecticut:


 Con los de Connecticut, Richard estaría un total de 3 años (de 1996 a 1999), y todos ellos entrenados por un hombre que, literalmente, se había enamorado de su juego: el entrenador Jim Calhoun.


 Calhoun estaba encantado de tener a Richard. Los Huskies venían de una impresionante campaña de 32 victorias y solo 3 derrotas, que dieron a su fin con una derrota ante Mississippi State. Ese equipo había sido el equipo de tipos como Ray Allen y Doron Sheffer, lo que significaba que Richard estaría en el punto de mira de muchos. Calhoun, además, contaba con jugadores como Kirk King y Kevin Freeman.


 Pero la inexperiencia de Connecticut se hizo evidente para aquella temporada , la temporada 1996/ 1997.

 La campaña comenzó bastante bien, la verdad. Los Huskies se posicionaron con 11 victorias y 3 derrotas, en los primeros 14 partidos... pero llegó el desastre.

 King y Moore fueron suspendidos por la NCAA por aceptar billetes de avión, algo, como sabemos, terminantemente prohibido en el deporte universitario, y con ello, el equipo perdía a sus dos líderes. Con aquello, UConn se desvaneció en la recta final, terminando, finalmente, con 14 victorias y 14 derrotas; s decir, 14 derrotas seguidas.


 Los Huskies, aún así, rindieron a gran nivel en la NIT.

 Ganando 4 de 5 partidos, aquello parecía un buen aviso, para la campaña 1997/ 1998. Todo apuntaba a que aquella podría ser una gran temporada.

 Y Richard tuvo mucho que ver con aquella tremenda ilusión que se generó en torno al equipo. No en vano, tuvo unos promedios de 25 puntos por partido en aquella primera temporada (su año freshman), incluyendo un par de actuaciones de ensueño, de 31 puntos.


 Durante todo el año, Richard vio como sus minutos en pista subían y subían, sobre todo tras Calhoun no tener mas alternativas, con las sanciones de King y Moore. Uno de sus mejores partidos llegaría frente a Kansas, el líder. Richard, en aquel partido, que terminó en victoria, anotó 21 puntos y repartió 8 asistencias, demostrando que su juego había dado un paso adelante.

 Los Huskies encaminaron la siguiente temporada con muchas dudas, pero con también muchas ilusiones puestas en aquel equipo.

 King se graduaba, pero el sophomore, Jake Voskuhl, le dio al equipo un sinfín de músculo interior. Freeman, Moore y el propio Richard se erigieron como las estrellas del equipo, poniendo en mil y un problemas a todos sus emparejamientos. Por fuera, el equipo también contaría con el jugador de primer año, Khalid El- Amin, base llegado desde Minnesota.















 Lamentablemente, aquella temporada terminaría, para los de Connecticut, en la Final Regional del Este, donde los Huskies caerían ante los Tar Heels, de University of North Carolina, por 75-64:


 Y tras aquello, Richard se enfrentó a una difícil decisión.

 Tras promediar 21,5 puntos por noche, en ese segundo año, Hamilton estuvo a menos de un paso para hacer las maletas, rumbo a su gran sueño, la NBA, pero finalmente, Calhoun, con su particular mano derecha, convencería a Rip para quedarse un año mas, en pro de conseguir ese soñado título nacional.

 Y tras aquello, Richard le dio a su entrenador (y de paso, todo sea dicho, a sí mismo), una oportunidad que, quizás, ninguno esperaba.

 Con la NBA completamente parada, debido al lockout, el combinado norteamericano (el Team USA), decidió abastecerse de estrellas universitarias, para preparar el Mundial de Grecia.


 Por supuesto, Rip Hamilton estaría entre aquellos muchachos, pero... no por mucho tiempo. Durante el 3º entrenamiento del equipo, Richard se rompería el pie derecho, con lo que, además de perderse el Mundial, estaría fuera durante varios meses. La mala suerte decidía hacerle "una visita" al bueno de Richard.

 Pero lo que a Richard le "mataba", le comía por dentro... era el tener tanto tiempo libre.

 Nunca antes había sufrido una lesión grave, y los pensamientos de una posible carrera acortada,comenzaron a pasearse por su mente. Para complicar las cosas aún mas, el hecho de que su abuelo, Edward, enfermase de gravedad, debido a un cáncer de pulmón, casi hacen a Richard volverse loco: "Sufrí mucho", decía Hamilton. "Sufrí mas que en toda mi carrera hasta ahora. Estaba completamente parado, y para colmo, veía que mi abuelo, mi mayor protector, enfermaba de algo que no tenía cura. Me destruía por dentro", decía. Richard, por supuesto, visitó a su abuelo tanto como le fue posible. Cuando Edward falleció, en Septiembre de 1998, Richard se sintió muy afortunado, como él dijo, de haber podido despedirse de él.


 Conmovido por la muerte de su abuelo, se dedicó de nuevo, mas que nunca al baloncesto. Comenzó a mirar cada vídeo que su padre había gravado de él, y comenzó a desarrollar un entendimiento más profundo de sus habilidades.

 Sus Huskies? Prometían, entre tanto, grandes cosas para la temporada 1998/ 1999.

 Calhoun, actual entrenador de este equipo (a sus 71 años), tenía muy clara la estructura de su equipo.

 Voskuhl y Moore le darían a los Huskies una tenaz defensa. Entre tanto, Freeman era una opción viable, cuando el marcador estuviese a su favor, y El- Amin fue un jugador inteligente como pocos, cuyas habilidades suplían su falta de físico, claramente... regordete.

 Y luego... estaba Richard.


 Su juego estaba al borde; estaba en ese límite (en ese maravilloso límite), entre la NCAA y la NBA.

 Tenía el mejor tiro de media distancia de todo el baloncesto universitario, y era pura dinamita tras el descanso.

 Pese a seguir aún sintiendo los efectos de su lesión, en el verano, Richard hizo de la debilidad su mayor arma. La formación de los de UConn se centró en él, y los Huskies salieron invictos en los 9 prieros partidos de temporada.

 Richard, poco a poco, comenzó a encontrar su ritmo, ese ritmo letal, y durante los siguientes 6 partidos promediaría más de 25 puntos por noche (casi nada), incluyendo un récord personal de 39 puntos, contra Boston College.


 UConn, en un estado de gracia impresionante, solo perdió 2 partidos en el Torneo Big East.

 Los Huskies a punto estuvieron de caer, pero aguantaron el susto, en la 2ª Rinda, de los chicos de Seton Hall, para luego navegar hacia el campeonato, con partidos mas que impresionantes, como los jugados ante Syracuse y St. John's. Tras aquello, Richard fue nominado para el Primer Quinteto del Campeonato, mientras que Freeman, su compañero, sería nombrado MVP.

 La Final del campeonato? No podía prometer mas: University of Duke Vs. University of Connecticut.

 En el primer partido, los Huskies tendrían que ver como jugaban sin entrenador, ya que Jim Calhoun se vería obligado a ver el partido desde su habitación en el hotel, debido a problemas intestinales.


 Aquellos tremendos Blue Devils de Duke, comandados por el actual seleccionador norteamericano, Mike Krzyzewski, y liderados por dos actuales NBA de calibre, como Shane Battier y Elton Brand, no podrían con el orgullo de los Huskies, y éstos terminarían ganando el Campeonato, por 77- 74.















 Pero el excelente partido (mas de 30 puntos), contra los Blue Devils, en la Final, había sellado el billete de Richard para los profesionales; para la NBA.

 Algunos comenzaron a compararle con Reggie Miller de Indiana Pacers, en gran parte debido a su físico y estilo de juego. Reggie, sin embargo, tenía mucho mas repertorio en su tiro en su tiro en suspensión, mientras que Richard era mas hábil que Reggie en el manejo de la pelota.


 Y llegaba el día señalado; el día del Draft de 1999.

 Era una realidad que Richard era mas que deseado por Washington Wizards, y aquello... se hizo realidad. En la 1ª RONDA, EN LA 7ª ELECCIÓN GLOBAL, Washington Wizards escogía a Richard Hamilton, desde University of Connecticut:












 Pero Richard no había sido el único objetivo.

 El equipo también se fijó, y mucho, en Wally Szczerbiak, pero Minnesota Timberwolves, que escogía antes que Wizards, se haría con él.


 con todo aquello, y ya como NBA, Richard "aterrizaba" en unos Wizards... demasiado inestables (siendo benévolos). Los Wizards se habían clasificado para los Playoffs tan solo 1 vez en los últimos 11 años, con lo que la cosa... estaba fea.

 Acababan de contratar, además, a otro entrenador, Gar Heard.


 Aquel equipo tenía talento, incluyendo a grandes jugadores como Mitch RichmondRod Strickland y Juwan Howard, pero su horrible dirección fue lo que les había llevado a ser uno de los peores NBA vistos antes. En la foto inferior, Strickland:


 Pero hubo dos aspectos destacados que hicieron que aquellos Wizards pudiesen estar, digamos, contentos. El primero ocurrió en Enero, cuando Michael Jordan firmaba por el equipo. Si alguien podía cambiar la suerte de aquel equipo, oculta donde las hubiese... ese era Jordan:


 Y el segundo aspecto no fue otro que el propio Richard Hamilton.

 Pese a tener que jugar por detrás de Richmond ese año, en plena adaptación a la NBA, Richard ya despertaba pasiones como futura estrella de la NBA.

 Sería titular por primera vez en el mes de Noviembre, frente a los ya desaparecidos Seattle Supersonics, en el MCI Center. Anotó 15 puntos (nada mal), y capturaría 4 rebotes.


 Richard se haría con mas minutos en la segunda mitad de aquella campaña, y demostraría su enorme capacidad para elevar el juego a otro nivel. En 12 partidos que jugaría como titular, promediaría 13.2 puntos por partido, incluyendo aquella increíble actuación, saldada con 26 puntos, frente a sus amigos y familiares, en Philadelphia, en el mes de Abril:


 Pero aquel golpe de efecto que se esperaba con Jordan no tuvo efecto (al menos el esperado), en la temporada 2000/ 2001.

 El futuro HOF prometió que llevaría a Wizards a los Playoffs, pero la dura realidad fue que Wizards se llevó un duro "puñetazo" en la cara, terminando aquella temporada con un "récord" de 19 victorias... y 63 derrotas, la peor marca de la franquicia desde su debut en la NBA, en 1961.

 Su entrenador, el novato Leonard Hamilton, no pudo conseguir que el trío Strickland- Howard- Richmond, funcionase, y aquello fue... un auténtico desastre. Sin otra palabra para definirlo:


 Pero vez más, Richard se convertía en el único motivo de "sonrisa", digamos, de los seguidores de Wizards.

 De 78 encuentros, jugó 42 como titular, y dobló su promedio de anotación de la temporada anterior, a 18.1 puntos por partido, y llegó a posicionarse en el 12º puesto en la NBA en % de tiros libres (86.8%). Fue, además, el jugador mas consistente de Washington, además de dirigir al equipo en anotación e puntos mas de 30 veces, incluyendo aquellos impresionantes 41 puntos, en casa, ante Golden State Warriors.

 Pero frustrado por todo lo que tenía que ver y soportar  en la cancha, Jordan decidió tomar cartas en el asunto, y obligaría a Washington a contratar a uno de sus viejos amigos, Doug Collins, como entrenador del equipo . Aún así, Richard no podía estar mas contento.


 Jordan, enamorado del juego de Rip, "predicaba" día y noche sobre la necesidad de Richard de aprender a trabajar en ambos lados de la pista. Era un fenómeno anotando, pero necesitaba defensa; mas defensa.


 Y Collins, su entrenador, comenzó a trabajar con Richard sin parar. Sabía que tenía una joya. Ahora, solo faltaba pulirla (aún mas).

 Para Diciembre, fue elegido mejor jugador semanal de la NBA, tras promediar casi 30 puntos por noche, en 4 victorias seguidas de Washington.

 Richard, Jordan y Collins dirigieron, poco a poco, el renacer de Washington.

 Los Wizards establecieron un récord en la franquicia con 9 victorias seguidas en aquel mes de Diciembre. Cuando Richard y Jordan se combinaban para anotar, al menos cada uno 20 puntos en el mismo partido, el récord del equipo fue de 10 victorias... y 0 derrotas. Así de... aplastante.


 Pero pese a soñar y soñar... Washington terminaba con un récord de 37 victorias y 45 derrotas, lo que volvía, una vez mas, a dejarles fuera de los Playoffs.

 Y aquello volvió la situación 100% inestable.

 Richard se dio cuenta que aquel no era el camino... y que Washington no era su equipo.

 Resultado? En Septiembre de 2002, Wizards le traspasaba a Detroit Pistons, a cambio de Jerry Stackhouse.











 Los Pistons, sintiendo el calor que Richard desprendía de los aficionados de la NBA en general, rápidamente le establecieron como uno de sus jugadores estrella.

 Y él estaba encantado en su nueva casa.

 Richard, poco a poco, comenzó a acostumbrarse a su nuevo hogar, y él mismo se dio cuenta que no podía haber aterrizado en un sitio mejor "Era todo por lo que yo había estado suspirando", llegó a decir. "Un gran equipo, grandes compañeros, un buen pabellón, una buena ciudad... este era mi sueño", decía Rip.

 El General Manager de Detroit Pistons, el gran Joe Dumars, había construido un equipo realmente potente que había terminado la cima de la División Central en la temporada 2001/ 2002, con 50 victorias.


 Su entrenador, Rick Carlisle, había sido elegido Entrenador del Año, y su tótem defensivo, Ben Wallace, había sido nombrado Jugador Defensivo del Año. Además de aquello, Corliss Williamson fue nombrado Sexto Hombre del Año, con lo que... se podía esperar mas?


 Además, la lista de recién llegados metía miedo al mas "pintado": jugadores como Chauncey BillupsTayshaun Prince y Mehmet Okur, además del propio Richard Hamilton, llegaban al equipo, con lo que Pistons, sin duda... se convertía en un hueso duro de roer.


 Y ya en su primer entrenamiento con Pistons, Richard descubrió el secreto del éxito de Detroit.

 Cada vez que se "atrevió" a encarar el aro, pagó el precio, estrellándose contra el suelo o llevándose un buenrodillazo o codazo, siempre hábilmente colocado. El éxito del equipo residía en la defensa y en el trabajo duro (nunca mejor dicho), llevado al extremo.

 No había canastas gratis para los Pistons. Richard comenzó a darse cuenta que todo lo aprendido, todo lo qu habia dominado, hasta aquel momento, tenía que ser elevado a una potencia máxima, y comenzó a perfeccionar su tiro de media distancia, viendo lo caras que se vendían las penetraciones en Michigan: "Había días que me metía en la ducha y quería sacarme fotos", decía riendo. "Cada día, tenía 3 o 4 nuevos moretones, y al sentarme me crujían todos y cada uno de los huesos", reía. "Aquello sí que era entrenar duro. Nunca he visto un tío tan animal como Ben (Wallace). Si te tocaba, podías darte por muerto. Le llamaba Crusher", comentaba.


 Richard comenzó a entenderse realmente bien con Carlisle, su entrenador, y el éxito comenzó a estar prácticamente garantizado.

 Detroit abría la temporada 2002/ 2003 ganando 12 de sus primeros 17 partidos, con un Richard siendo un factor realmente importante. En el mes de Diciembre, promedió más de 20 puntos por partido, convirtiéndose en la maza anotado del equipo. Contra los Bulls de Chicago (su equipo hasta hace bien poco), llegó a "permitirse" el lujo de establecer su propio récord personal en asistencias, con un récord personal de nueve. Carlisle estaba realmente impresionado con su esfuerzo en defensa, su punto débil, y llegó a decir de él que "Richard se ha convertido en un jugador completo. Me recuerda mucho a Michael Jordan. Es un jugador realmente inteligente".


 Richard y sus Pistons terminaron el año en lo más alto, con otras 50 victorias en Temporada Regular. Él, además, lideró a su equipo en anotación, promediando 19.7 puntos por noche, y apareció en los 82 partidos de Temporada Regular, por primera vez en su carrera. Sus 3.9 rebotes de media también marcaron un nuevo récord, a nivel personal.

 En los Playoffs, Detroit machacó sin piedad a Orlando Magic, en la 1ª Ronda. Tras machacarles por 4- 1, Philadelphia 76ers les esperaba, en las Semifinales de Conferencia. En 6 partidos, los Pistons destrozaron a los Sixers, llegando a las ansiadas Finales de Conferencia, donde les esperaban New Jersey Nets, dirigidos por Jason Kidd, actual entrenador de la franquicia (Brooklyn Nets).


 Pero aquello... aquello fue otra historia.

 En 4 partidos, los Nets barrían del mapa a los de Michigan, dejándoles a las puertas de las deseadas Finales de la NBA:


 Pero lo que era una mala noticia (la eliminación), se había convertido, a la vez, en una buena noticia. Richard se había convertido en el líder del equipo, con una destacada actuación en los Playoffs (su asignatura "pendiente"), promediando 22.5 puntos por partido.

 Pistons, convencidos de haber encontrado a una mega estrella de la NBA, decidieron renovarle por 7 años mas, a cambio de 62 millones de dólares.


 Pero la renovación de Richard no fue el único movimiento de Detroit.

 Los Pistons se deshicieron de su entrenador, Rick Carlisle, firmando a Larry Brown. Aquella noticia no sentó demasiado bien a los fans de Detroit, y en la prensa nacional se criticó aquella decisión muchísimo, pero Brown llegaba como el claro candidato a conseguir aquello que Rick no había logrado con un super equipo: el anillo de campeones.


 Dumars, además, no quiso poner el freno ahí. Firmó, además, a Curry y Clifford Robinson, y luego... se volvió loco.

 En un Draft que traía a jugadores como LeBron JamesCarmelo AnthonyDwyane Wade o Chris Bosh (pudo elegir a cualquiera de ellos salvo a LeBron, por tener la 2ª elección de aquel Draft), optó por... Darko Milicic.


 Carmelo Anthony, en principio, era la opción mas viable, pero la franquicia, y sobre todo Dumars, decidieron creer en la progresión de un joven Tayshaun Prince.


 Brown, inmediatamente, quiso hacer del equipo un perfecto grupo. Richard, por supuesto, seguía siendo el anotador mas letal en Detroit, pero ya no era el único. Brown estaba convencido de que un equipo no podía depender de un hombre: "un equipo es un grupo de hombres, capaces de sacrificarse en pro de un objetivo común, que ha de ser la victoria", decía. "No puedes confiar toda tu anotación a un hombre, porque por bueno que sea... es un hombre.

 Pero... qué hizo a Richard Hamilton un jugador particularmente especial? Sin duda, su máscara, con la que comenzaría a jugar, sin quitársela ni un solo día, a partir de la temporada 2003/ 2004.

 En el comienzo de la campaña, Richard se rompió por segunda vez la nariz, y con un tipo como él, particularmente supersticioso... decidió no volver a quitársela. Ya se había roto la nariz en la temporada pasada, por lo que un segundo aviso... era mas que suficiente:











 Para el mes de Febrero, Joe Dumars hacía un movimiento, cuanto menos, agresivo en la NBA: la contratación del particular Rasheed Wallace.

 Milicic nunca llegó a estar al nivel que se "esperaba" de él (ni muchísimo menos), por lo que Dumars, GM de los de Michigan, se vio, digamos, obligado, a hacer un movimiento tan sumamente arriesgado como ese.


 Pero Wallace, poco a poco, fue encajando a la perfección con sus nuevos compañeros y con Brown, su entrenador, y para el mes de Marzo, los Pistons ganaron 8 partidos consecutivos con, al menos 15 puntos de ventaja, convirtiéndose, aquello, en un nuevo récord en la NBA.

 Detroit terminó la temporada regular con 54 victorias y solo 28 derrotas, lo que le convertía en el 3º clasificado en el Este. Richard, además, terminó la temporada como un jugador letal, con sus 17.6 puntos por noche. Sus asistencias se elevaron a 4 por partido, de media, y también aumentó su % de tiro y sus robos totales. pero tal vez, lo más importante fue que Rip se había convertido en el jugador Go to para Detroit; ese tipo en el que confiar los galones cuando la cuerda estaba, digamos... tensa:


 Los Pistons, en 1ª Ronda, se deshicieron de Milwaukee Bucks en tan solo 5 partidos, y Richard tuvo un 4º partido espectacular, con 27 puntos y 6 asistencias.

 Pero tras aquello, Detroit afrontaba, sin duda, su "asignatura pendiente" en los Playoffs; esa asignatura se llamaba New Jersey Nets.

 Pero tras 6 duros partidos, y tras ir Pistons ganando las Series 2- 0, inicialmente, Hamilton se erigió como estrella en ese 6º encuentro, anotando 21 puntos, para ser el factor decisivo en Detroit, y con ello, Pistons eliminaba finalmente a Nets, plantándose en las Finales de la Conferencia Este, donde se enfrentarían a otro hueso: los Pacers de Indiana.


 Además, había un morbo añadido.

 Indiana, ahora estaba entrenada por su ex, Rick Carlisle, quien, además, era todo un ídolo en MoTown.

 Pero si Pacers estaba a un nivel increíble... a un nivel mas alto (aún), estaba Richard Hamilton.

 En 6 partidos, Rip promedió 24 puntos. Los Pacers, previamente alertados por su ex entrenador, Carlisle, lo intentaron todo contra él, incluyendo aquella férrea defensa de su pit- bull, Ron Artest (ahora Metta World Peace), votado como Jugador Defensivo de la NBA del año, pero todo aquello fue en vano; Richard estaba a un nivel simplemente superior. Ni tan siquiera aquella incómoda máscara (que mas tarde terminaría convirtiéndose en su sello), podía ralentizar a Richard.


 Finalmente, Pistons cerraría las Series en el 6º partido, con una victoria por 69- 65. Richard anotó 21 puntos, e incluso llegaría a recibir algunas palabras de admiración procedentes de, nada mas y nada menos, Reggie Miller, su símbolo.

 Con Pacers eliminados, las Finales de la NBA se anunciaban como una batalla entre dos mundos.

 Por un lado, mega estrellas como Shaquille O'NealKobe BryantKarl Malone y Gary Payton. Por otro, aquel sólido bloque llamado Detroit Pistons.


 Pero en aquellas Finales había "algo" mas.

 Para Richard, la idea de volver a enfrentarse a un "viejo" enemigo de la infancia, Kobe Bryant, era algo que le quitaba, literalmente, el sueño: "Muchas noches soñé con Kobe", reía. "Fue mi talón de Aquiles en el instituto, y ahora, nos encontrábamos en la cima; en las Finales de la NBA. Todas y cada una de las noches soñaba con vencerle. Aquello era mi venganza personal, casi por encima del equipo".


 Detroit ganó el 1º choque, sorprendiendo a Lakers, con una victoria por 87- 75. Richard no jugó bien, cierto, pero una bestia, llamada Chauncey Billups, sí lo hizo, y él solo se "cargó" a aquellos Lakers.


 En el 2º partido, Lakers restauró el orden en su "universo", con una victoria en el tiempo extra. Memorable, por cierto, sería aquel momento en el que Kobe tiró abajo el pabellón, con un impresionante triple, con Richard cubriendo a la perfección a su eterno rival. Aquel tiro igualó el partido, con menos de 10 segundos en el reloj, para la posterior victoria de Lakers.

 Y con todo aquello ya vivido... las Series se trasladaban a Detroit, donde Pistons tomaría, de nuevo, el mando.

 En el último partido no hubo mucha mas historia. Aquellos sensacionales 31 puntos de Hamilton eran la guinda al pastel, haciéndoles CAMPEONES DE LA NBA, ante Los Ángeles Lakers:










 Desde 1990, Pistons no celebraba un título, con aquellos Bad Boys como modelo a seguir. El MVP de las Finales fue entregado a Billups, quien no dudaría en "tildar" a sus compañeros de co- propietarios de aquella proeza. Jugadores de raza, como Hamilton, Billups, B. Wallace o R. Wallace le hundían la fiesta a estrellas como Shaquille O`NealKobe Bryant o Karl Malone (quien vería como se retiraba sin un anillo en su vitrina), y Gary Payton (quien, finalmente, lo ganaría en 2006):


 Y tras aquel anillo, para Richard y los Pistons, la temporada 2004/ 2005, tendría que ser la de la confirmación.

 Pero en aquella temporada, allá por el mes de Noviembre, y jugándose en Auburn Hills, Michigan... quién no recuerda lo que sucedió ante Pacers, su enemigo número 1?

 Ben Wallace fue el instigador de aquella batalla (nunca mejor dicho), que terminó con Ron ArtestStephen Jackson y Jermaine O' Neal golpeando a todo aquel que osó ponerse en su camino, y aquel incidente es aún recordado, a día de hoy, como el incidente mas bochornoso en la historia del deporte norteamericano:


 Pero tras toda aquella pelea que se había firmado, y tras una buena campaña, Pistons, finalmente, volvía a imponer su lógica, sembrando un récord, en Temporada Regular, de 54 victoria y solo 28 derrotas.

 Pero en el Este, quienes metían miedo, y de verdad... eran Miami Heat.

 Miami, aquel año, era el equipo de moda en el Este. Y lo eran, sobre todo, porque además de tener a un jovencísimo Dwyane Wade en el equipo... tenían a un COLOSO (y con mayúsculas), llamado Shaquille O' Neal.


 El equipo? Casi el mismo que el de la temporada anterior, que se había saldado con el anillo. Tan solo pequeñas piezas, como los veteranos Antonio McDyess y Elden Campbell, habían llegado al equipo, y aquellos Pistons jugaban, prácticamente, de manual.


 El primer enemigo en los Playoffs, en la 1ª Ronda, sería Philadelphia 76ers. Pero poco les durarían los de la Ciudad del Amor Fraternal a los Bad Boys. En 5 partidos, los de Pensilvania se iban a casa, con un Richard Hamilton espectacular, liderando las Series, con 21 puntos y 6 asistencias.

 Los siguientes? Sus archi enemigos: Indiana Pacers.

 Tras ir perdiendo 2- 1 en las Series, los de Michigan levantaron la clasificación, en 6 partidos, con un Hamilton simplemente espectacular en el último choque, con 28 puntos, y un 10- 16 en tiros de campo. Los Pistons, de nuevo, volvían a las Finales de la NBA.

 Pero... quién dijimos que era el equipo de moda en el Este?

 Los de Detroit llegaron a aquellas Finales de Conferencia donde les esperaba Miami Heat. Los Heat de Wade y Shaq.


 Tras 6 duros partidos, y con un Hamilton simplemente a un nivel superior, los Pistons terminaban eliminando a Miami (Hamilton llegó a anotar 32 puntos en el 4º partido), y los sueños, acerca de un segundo anillo (como sucedió en Detroit a finales de los '80 y principios de los '90), volvía a rondar sus cabezas.

 En la Finales de la NBA, Pistons se las vería ante, posiblemente, el equipo mas clásico que ha existido en la NBA: San Antonio Spurs. Aquellos Spurs de Parker, Ginobili y... Duncan (vamos, como ahora):


 Ambos equipos se centraron en la defensa y los rebotes.

 San Antonio comenzó golpeando dos veces, pero Pistons supo remontar aquel vuelo, llegando a igualar las Series 2- 2. No todo iba bien en Detroit. Richard y Billups, los dos líderes del equipo, parecían estar pasándolo mal, muy mal, ante la implacable defensa de Spurs. Aquello no era, pese al empate en las Series, un buen presagio, y finalmente, los de Michigan caerían ante los tejanos, en el 7 partido, por 81- 74. San Antonio se llevaba, así, su 3º título en 7 años:


 Tras aquello, Pistons comenzó, lentamente, a deshacerse.

 Pese a que Richard llegó a anotar, acto seguido, un récord personal de 50 puntos, en la derrota ante New York Knicks, y que sería All- Star en 2007 y 2008... nada era lo mismo.


 Poco a poco, sus números comenzaron a caer, tras aquella espectacular temporada 2005/ 2006, donde hizo unos promedios de 20.1 puntos por partido.

 Tras unos años mas en MoTown, en Diciembre de 2011, y con 33 años, sería amnistiado por Pistons.

 Pero lo que parecía una retirada, quizás, prematura, terminó convirtiéndose en una nueva etapa para Richard.

 En el mismo mes de Diciembre, y habiendo pasado la barbaridad de 9 temporadas en la fría ciudad de Detroit, Chicago Bulls decidió ponerse en el camino de Richard, ofreciéndole un contrato por 3 años, a razón de un total de 15 millones de dólares. Lo que parecía el fin de la era Richard... ahora, con 3 años mas de contrato garantizados, parecía un nuevo comienzo:


 Pero Richard ya no era el mismo.

 En su primera campaña con Bulls, Rip sufrió una lesión en el hombro que le lastró buena parte de la temporada, viendo como sus actuaciones se limitarían a 28 partidos, de todos los posibles.

 Sus promedios? Bajaban de los 15 puntos, obtenidos en su última campaña en Detroit (la peor de todas), a 11 puntos:


 Y tras aquel fatídico año... llegaría la temporada pasada.

 Un entrenador concienzudo, como Tom Thibodeau, se negó, por activa y por pasiva, de prescindir de un tipo como Hamilton: "Richard en un hombre experimentado, campeón de un anillo, y todo es un extra para nosotros", dijo. "Le necesitamos. Necesitamos a todos nuestros hombres disponibles, y mas aún con Derrick (Rose), fuera de las pistas". Parecía que Tom sí que confiaba en Hamilton.


 Pero Richard... ya no estaba para demasiados trotes.

 En solo 50 partidos, por continuas molestias en el hombro y gemelo, Richard realizó su 2ª peor temporada como profesional (la peor tras su año rookie), promediando algo mas de 9.8 puntos por noche, junto a casi 2 rebotes y 2.4 asistencias. Richard, en definitiva, ya no era el mismo.

 En Playoffs? Chicago tuvo que vérselas, de nuevo, con un antiguo enemigo: Miami Heat.

 Esta vez no estaba Shaquille, pero sí estaba Wade... y no estaba solo. Gladiadores como LeBron y Bosh estaban cubriéndole las espaldas al ex de University of Marquette, y finalmente, los del sur de Florida borraban a los de Illinois del mapa:


 Finalmente, los Bulls han terminado deshaciéndose, este verano, de Richard Hamilton.

 Sus continuas lesiones, y su avanzada edad (35 años), han hecho que Rip, uno de los jugadores mas desequilibrantes que ha habido, desde el puesto de escolta, tenga ahora que plantearse si de verdad esto se ha acabado... o si aún puede dar algún que otro puñetazo mas. Siempre hay que respetar a los viejos boxeadores, dicen, por viejos que estén:


 Casado desde el 11 de Julio de 2009 con Lottie Hamilton (a su boda, en Boca Ratón, Florida, asistieron jugadores como Chauncey BillupsDwyane WadeRasheed Wallace o Michael Jordan, entre otros), Hamilton vive días inciertos, junto a Lottie, su esposa, y Richard Clay Hamilton II, su hijo:











 Richard siempre ha sido una estrella de la NBA, pero muchos, quizás, no han sabido verle como tal.

 Se trata de uno de esos escoltas "puros", de los que casi ya no quedan, con un tiro de media distancia letal, y una gran capacidad de liderazgo, con 14 años de experiencia en la NBA:


 Lástima que toda buena historia toque a su fin, y que Richard ya no sea aquel joven de 2004, con 26 años, capaz de ponernos a todos en pie, con actuación de 20- 30 puntos por noche, sin tan siquiera tener que levantarse su máscara (su famosa máscara), para darse un respiro.

 Dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Lástima que en este caso, así sea.

 En la despedida, os dejo con algunas grandes actuaciones de este gran jugador. Merece la pena pararse a repasar su carrera. La carrera de un tipo que, sin hacer demasiado ruido, se colocó, y por méritos propios, como uno de los mejores escoltas de la NBA.

 Richard, Rip Hamilton. Una especie en peligro de extinción.

 Espero que lo disfrutéis:





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