viernes, 6 de septiembre de 2013

Son Utah Jazz e Indiana Pacers los últimos de su especie?



 Poco a poco... la NBA se está volviendo loca. Y esto es un hecho.

 Siempre las ha habido, y siempre las habrá, pero la realidad es que cada vez, las diferencias entre los equipos NBA están siendo mas grandes.

 Los jugadores se decantan por dos bandos, muy diferenciados (e incluso a veces pueden coincidir), y esto, de alguna manera, mata, lentamente, a algunos equipos que están lejos de la élite, en cuanto a marketing se refiere.

 Equipos como Milwaukee Bucks, Sacramento Kings, Phoenix Suns o Charlotte Bobcats, por poner algunos ejemplos, cada vez tienen mas difícil reclutar jugadores, digamos, de renombre, y han de confiar, cada vez mas, en su talento (o suerte), a la hora de escoger en el Draft. Y eso... con, repito, suerte.

 Jugadores de la talla de LeBron James, Carmelo Anthony, Dwyane Wade, Deron Williams o Dwight Howard lo tienen fácil; muy fácil. Son queridos por todos, y sus destinos, al final, siguen una lógica: ciudades importantes, con gran mercado, con muchas gente y en las que, con dinero, todo es mas fácil. Obviamente, para ellos el dinero no es un problema, y que mejor sitio para gastarse el dinero que Miami, New York, Los Ángeles o Boston, por poner un ejemplo?








 Pero en esta NBA, cada vez mas "seccionada", y mas marcada por los ricos y los pobres, hay dos equipos que, a modo espartano, han sobrevivido y sobreviven, con mucha inteligencia y, sobretodo, paciencia; mucha paciencia. Son Utah Jazz e Indiana Pacers.


 Pero... cual es el secreto de estos dos equipos?

 Bien; el secreto, repetimos, se basa en la paciencia, en tener las ideas claras y en saber muy bien lo que uno tiene, lo que necesita y lo que puede esperar. Así de sencillo (en la teoría, que no en la práctica).

 Equipos como Miami, New York, Los Ángeles, Brooklyn o Boston... lo tienen relativamente fácil. En cuanto un jugador despierta su interés, normalmente, éste suele ser mutuo, y al final, el trato suele hacerse. Al fin y al cabo... quien podría rechazar jugar para Heat, Knicks, Lakers, Clippers, Nets o Celtics?

 Otros equipos, como Detroit, Chicago, Atlanta o Dallas, navegan en ese punto medio. Confían en lo que tienen (que NO suele ser poco), y de vez en cuando, añaden piezas al roster que mejoran lo que tenían. Pero como humanos que son... a veces caen en la tentación, y terminan renovando el equipo por completo (a Atlanta, por ejemplo, no va a quedarle otra).


 Y luego está el club de los supervivientes. Ese club lo forman, por ejemplo, equipos como San Antonio, Golden State, Utah o Indiana, por ejemplo. Equipos de cultura de baloncesto; de ese que ya apenas se ve.

 Son equipos muy fieles a sus conceptos, y, normalmente, muy bien dirigidos, tanto en los despachos como en el banquillo. Entrenadores como Gregg  Popovich, Mark Jackson, Tyrone Corbin o Frank Vogel son esos entrenadores que, sin hacer ruido, las lían, y muy grandes, en la NBA. Cualquier día, en cualquier momento... pueden ganar a cualquiera, y además... poniéndolos en evidencia.









 Pero todos estos equipos tienen un denominador común: la falta de mercado, a su alrededor. Salvo Golden State Warriors, ubicados en Oakland... San Antonio, Utah e Indiana, tampoco es que sean el lugar ideal para vivir, para qué negarlo!

 Y hoy toca centrarse en Utah e Indiana.

 Qué tienen en común estos dos equipos?

 Pues lo primero que tienen en común... es su inteligencia. General Managers, como el sensacional Larry Bird (Indiana Pacers) o Dennis Lindsey (Utah Jazz), saben hacer muy bien su trabajo, y su permanente contacto con los entrenadores, Vogel y Corbin, termina notándose, con el paso del tiempo.











  Además, son dos equipos de tradición; mucha tradición. En esas ciudades han jugado tipos como Karl Malone, John Stockton, Mark Jackson o Reggie Miller, por poner algunos ejemplos. Y todas estas estrellas tienen otro denominador común: estrellas en la sombra; estrellas que si lo han sido y lo son, es por su trabajo. No por la venta de sus camisetas, sus escándalos extra deportivos o faltas de disciplina, sino... por su esmero y dedicación a aquello que amaban.

 Y luego está la infraestructura, a modo de pabellón. Quien viaja a Indiana, y visita su pabellón, el Bankers Life Fieldhouse, o quien viaja a Utah y se acerca al Energy Solutions Arena, entiende de que estamos hablando.









 Pabellones como el American Airlines Arena, de Miami, o el Staples Center de Los Ángeles, por poner un ejemplo, derrochan lujo. Son pabellones soberbios, de esos de los que, en cuanto entras, sabes que ahí... hay dinero.

 Pero estos pabellones, los de Indiana y Utah, son distintos. Entras en ellos, y lo que sabes es que hay tradición; mucha tradición.

 Hablemos de cada uno de estos dos supervivientes:

1. Indiana Pacers:



 En Indiana se cometen pocos errores.

 Si Brasil es la cuna del fútbol, sin duda alguna, Indiana es la cuna del baloncesto.

 Tipos como Gregg Popovich, Larry BirdGeorge Hill, Zach Randolph, Gordon Hayward, Eric Gordon o los hermanos Zeller, han nacido allí, por no mencionar a los famosos Hoosiers de Indiana.

 Indiana es un sitio donde el baloncesto está en el aire; donde el baloncesto se respira. Y los Pacers, por supuesto, siguen su tradición.

 Cuando entras en el Bankers Life Fieldhouse, sin duda entiendes el concepto. Lejos del aluminio, el metacrilato y el acero, lo que destaca en este pabellón es la madera.


 Es realmente extraño, a día de hoy, encontrar moqueta al entrar a un pabellón. Es sucia, da aspecto de viejo... pero a la vez da una sensación de gusto por las cosas, de cariño por aquello que, poco a poco, está desapareciendo.

 Y luego está la madera. Hay mucha madera. Parte de las paredes de las zonas VIP del pabellón, están cubiertas con madera, lo que, sin duda, le da al pabellón un aspecto de familiar.

 Jugadores como por ejemplo Danny Granger, así lo decían: "Cuando entras en el Bankers, te sientes como en casa. Estamos lejos de otros pabellones, como Miami, Los Ángeles o New York, pero es precioso. Te sientes muy arropado. Te sientes como si mamá y papá hubiesen estado aquí, trabajando día y noche, para que tu estés cómodo".


 Y esto, en el equipo... también se nota.

 Larry Bird, quien puede que haya sido el jugador mas inteligente y cuadriculado que haya habido, ha hecho un gran trabajo como GM. Si tuviese, a nivel personal, que destacar una frase suya, sin duda destacaría la frase: "No tenemos por que excedernos en la tasa salarial. Tenemos que confiar en lo que tenemos, y potenciarlo. Es cuestión de creer".

 El equipo? Lejos de hacer grandes fichajes... lo que hace son grandes descubrimientos. No vamos a pararnos, obviamente, en cada uno de sus jugadores, pero sí que nos pararemos en su esqueleto.

 Se han hecho grandes descubrimientos, a modo de fichaje, como por ejemplo George Hill, traído de San Antonio Spurs, Gerald Green, traído desde New Jersey/ Brooklyn Nets o David West, el gladiador traído desde New Orleans Hornets, pero el grueso, el esqueleto del equipo... ha llegado, con mucho ojo, desde el Draft.


 Jugadores como Paul George, Lance Stephenson, Danny Granger o Roy Hibbert (el esqueleto del equipo, básicamente), han llegado desde el Draft!

 "La base del equipo es el Draft", decía Vogel, su entrenador. "No somos la ciudad con mas mercado del país, y cuesta convencer a los jugadores para que viajen hasta aquí", decía. "Potenciamos lo que tenemos, y buscamos bien lo que necesitamos. Larry y yo estamos en permanente contacto. Él es un hombre de baloncesto, extremadamente inteligente, y que además ha sido jugador. Eso le da un plus. Además, está en casa, lo que le hace sentirse mas cómodo con lo que hace".

 Prueba de ello? La prueba es que los Pacers han crecido de manera no aritmética, sino... geométrica, y ya el año pasado dieron guerra, mucha guerra, en los Playoffs.

 Pero esque este año... han ido a mas. La lesión de Danny Granger pareció herir de muerte al equipo. Nada... ni parecido.

 Vogel se sacó de la manga una pareja interesante, basada en George Hill y Lance Stephenson como base y escolta, y dejó que Paul George actuase libremente a sus anchas, desplegando un baloncesto de, por lo menos, sobresaliente. La pareja interior, formada por Roy Hibbert y David West, se encargaba del resto.











 Y sino... que se lo pregunten a Miami Heat! En las Finales de Conferencia de este año, a punto estuvieron de darles un disgusto.

 Al final se impuso la lógica, pero... un equipo formado por mega estrellas, como es Miami, con LeBron, Wade, Bosh y Allen en pista... casi caen ante un equipo, digamos... de casa.

 Brillante futuro, el que le espera a Indiana Pacers.


2. Utah Jazz:



 Los Jazz han ido a una velocidad algo mas baja que los Pacers, pero no lo están haciendo nada mal.

 No son un equipo con tanta infraestructura como los Pacers, pero desde luego que sí que son un equipo con tanta inteligencia y ganas de hacer las cosas bien como ellos.

 Hubo un pasado en el que en Utah había dos jugadores que marcaron un antes y un después en el baloncesto: aquella pareja de oro, formada por los irrepetibles John Stockton y Karl Malone.


 Aquella era y será, por siempre, la pareja perfecta. Si la frase la potencia sin control no sirve de nada encarna perfectamente lo que son algunos jugadores de la NBA ahora... que pasa cuando hay potencia y control? Sotckton era el perfecto base: neuronal, tranquilo y inteligente como pocos; muy pocos. Y Malone... era la bestia; balón que le llegaba al Cartero, balón que iba dentro. Eran LA PAREJA.

 Pero aquellos tiempos ya se fueron, y con el tiempo, Jerry Sloan, hasta hace relativamente poco entrenador de Jazz, creó otra. La pareja se llamaba Deron Williams (hoy en Brooklyn Nets) y Carlos Boozer (hoy en Chicago Bulls).











 Pero no solo estaban ellos. Grandes jugadores, como el ruso Andrei Kirilenko, o Paul Millsap, también estaban allí.

 Pero las relaciones no siempre son perfectas, y aquella relación se fracturó. Deron terminó haciendo las maletas, rumbo a Brooklyn, C- Buzz las hizo, rumbo a Chicago... y Kirilenko regresó a Europa, con el lockout, para luego regresar a la NBA, pero... a Minnesota.

 Con todo esto... Utah estaba muerta? Pues... ni mucho menos.

 Sloan se fue, cierto, y su vacío se hacía, como poco, difícil de reemplazar. 23 años como entrenador de los Jazz... no son fáciles de olvidar!

 Pero llegó Tyrone Corbin.


 Corbin, de 50 años, y natural de Carolina del Sur, llevaba desde 2004 de asistente, y en 2011, y tras la marcha de Sloan... tomó las riendas del equipo.

 Y Utah supo, y muy bien, que hacer.

 Vía Draft, se encargaron de fichar a grandes jugadores, como por ejemplo el SENSACIONAL Gordon Hayward o Alex Burks, y en el traspaso por Williams, llegaban al equipo rondas del Draft, para un futuro... y Derrick Favors, el sensacional ala- pívot, de tan solo 21 años. Y además, el equipo conseguía, también en el Draft, al joven pívot turco, Enes Kanter.


 Estos jugadores... son un motivo, por que no, para soñar.

 Pero han sido inteligentes. No han querido confiarle el equipo a estos chicos, de la noche a la mañana, y la adaptación ha sido, digamos, gradual.

 El peso del equipo, hasta ahora, lo han llevado jugadores como Al Jefferson y Paul Millsap. El pivot, natural de Monticello, ha jugado a un gran nivel, y junto a Millsap, además de llevar a Utah a seguir siendo un equipo respetado, han sabido llevar, poco a poco, a los mas jóvenes al nivel que se supone, deben llegar.


 Su trabajo, además, ha sido ayudar a los jóvenes interiores, Favors y Kanter. Poco a poco, han ido cogiendo peso en el equipo, y ya son una realidad. Pese a su juventud, Corbin, ahora sin Jefferson (Charlotte), y Millsap (Atlanta), confiará, seguramente, en ellos para llevar el peso del equipo.

 Y luego están jugadores como Hayward y Burks.

 El caso de Hayward merece mención aparte. Un chico tan espectacular como talentoso y disciplinado, que no necesita demasiado de nadie, salvo confianza, para desplegar un juego, cuanto menos, exquisito.

 Y el caso de Burks... ha que esperar. El joven escolta, de 20 años, puede que este año tenga mas oportunidades que el anterior, y sin duda, es una pieza muy cotizada.

 Pero el colofón... llegó este año, en el Draft de la NBA.

 Minnesota Timberwolves y Utah Jazz intercambiaron sus rondas del Draft, y con ello, Shabazz Muhammad, de UCLA, acababa en Minnesota, y Trey Burke, talentoso base venido desde Michigan, y siendo MVP de la NCAA, recalaba en los Jazz. Justo la pieza que necesitaban.












 Ahora, con Burke al mando de la nave, el equipo, con Burke, Burks, Hayward, Favors y Kanter... se presume interesante; muy interesante, y mas teniendo en cuenta que el "viejo" del quinteto es Hayward, con... 23 años! Gran trabajo.



 Bien, pues estos son dos de los equipos que, con trabajo, pasión y sacrificio, sobreviven, y de que manera, en una NBA cada vez mas de locos.

 LeBron y Bosh, allá por 2010, sentaban un precedente en la NBA actual. Dejaban muy claro que, para ganar, había, ahora, que unirse a los mejores, y abandonaban sus franquicias "de toda la vida", para irse a mercados grandes, en pro de ganar un anillo (y ya van dos).

 Acto seguido, jugadores de la talla de Deron Williams, Carmelo Anthony, Chris Paul o Dwight Howard, seguían su ejemplo, y la NBA se fracturaba completamente. Estaban, por un lado, los ricos y pudientes... y por otro lado, el resto.











 Pero hay equipos que han seguido a lo suyo, y que han demostrado que, además del dinero y las ciudades de lujo, está... el baloncesto. El baloncesto puede que cambie, cierto, pero siempre será baloncesto, y ellos, con dedicación y paciencia, han logrado ganarse un puesto de lujo en una Liga de, cada vez, mas lujo.

 Indiana Pacers y Utah Jazz. Cultura de baloncesto.







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